MARINERA NORTEÑA:
TECNOLOGÍAS CORPORALES, COMPETENCIA Y
APROPIACIÓN DEL CAPITAL SIMBÓLICO NACIONAL
Por: Daniel Díaz Benavides
Un
Poco de Historia.
En
la década de los cincuenta del siglo pasado, mientras se producían los
primeros e importantes flujos migratorios desde los sectores rurales hacia los
sectores urbanos, en los poblados próximos a las capitales de los departamentos
del norte peruano se organizaban concursos de marinera norteña dentro del
conjunto de actividades programadas para la fiesta religiosa del año.
En
1956 resultó electo Manuel Prado como nuevo Presidente del Perú en unas
elecciones generales en las que recibió el apoyo electoral del partido aprista
peruano; el partido político mas sólidamente constituido en organización,
ideología y disciplina y perseguido por mas de dos décadas por los sectores
conservadores del país tendía la mano a uno de sus viejos enemigos. La
"convivencia" implicó la excarcelación de muchos de sus militantes y
el cese en la persecución a muchos otros, entre ellos a su jefe y candidato
"natural" a la presidencia: Haya de la Torre. La lectura política de
este acontecimiento fue que el APRA superaba su último escollo para llegar al
poder; desde su fundación el partido del "sólido norte" y la
"estrella de cinco puntas" tuvo en la derecha, marcadamente aristocrática,
a un enemigo que juró impediría su acceso al poder acompañado por el ejército
como su "perro guardián" (expresión del ex-Presidente Juan Velasco
Alvarado, Jefe de la Junta Militar de Gobierno 1968-1975); asesinatos, exilios,
deportaciones de miles de sus militantes son testigos ingratos de este periodo
negro de nuestra historia.
Las nuevas circunstancias políticas hacían presumir que en las próximas
elecciones generales de 1962, ¡por fin! Haya de la Torre y el APRA llegarían
al poder.
Por otro lado, en términos económicos y tecnológicos, se estaba produciendo
una lenta transformación hacia la modernización de nuestras estructuras
productivas nacionales en las que la vieja aristocracia nativa cedía el paso a
una naciente burguesía (periodo de nuestra historia que comienza en el gobierno
de Augusto B. Leguía, 1919-1930); y los nuevos sectores económicos emergentes
preferían enrolarse en partidos políticos modernos, progresistas, antes que
aliarse con los conservadores de antaño.
Los
líderes apristas, al ser cancelada su persecución y sin participación directa
en el ejecutivo, se dedicaron a reorganizar su partido y preparar el camino para
el retorno de su jefe, esta vez no sólo al país sino también a palacio de
gobierno; así, se idearon creativos mecanismos para tender puentes hacia los
sectores populares mas allá de los de la militancia política.
Inspirados
en los concursos de marinera norteña organizados en los pueblitos aledaños a
Trujillo, el club Libertad que concentraba al grueso y emergente sector burgués
de la capital liberteña, dio el visto bueno a la organización del primer
concurso regional de marinera a realizarse en sus propias instalaciones. 1960 es
el año en el que las esposas de los directivos del club se encargan de
materializar sus propuestas.
La
convocatoria al concurso es amplia, pero para que los de los sectores populares
no se junten con los de alcurnia dividen a los concursantes en dos categorías:
marinera de salón y marinera de jarana. Mientras la primera categoría hace
referencia directa a gente de gusto refinado, la segunda en términos más etéreos
identifica o clasifica a los sectores populares; por cierto que los
participantes son todos adultos.
En
estos años iniciales los organizadores del concurso para la categoría de
marinera de salón hacen las invitaciones en forma directa a sus pares
provinciales y departamentales de todo el país e incluyen todos los gastos
pagados, los sectores populares son convocados por el diario y emisoras locales.
Es visible la intención de querer potenciar sus alianzas con las diferentes
elites económicas del país, al margen de su naturaleza económica, política o
social; y para lograrlo utilizan el lenguaje artístico como herramienta de
intermediación.
Hago
notar que los organizadores del concurso de marinera es el mismo grupo que en
aquellos años fundó la banca regional del norte; quiero decir que paralelo al
visto bueno para permitir que una expresión cultural de clara extracción
popular circule por los salones de la encopetada sociedad trujillana estaba en
plena realización un proyecto de corte económico que pretendía darle características
nacionales al capital de un sector regional y un proyecto político para acceder
al poder dentro del partido político potencialmente más próximo a lograrlo.
El
concurso fue un éxito, y los organizadores hasta el día de hoy no se explican
como lo lograron, a los pocos años las instalaciones del club ya eran muy pequeñas
para albergar al cada vez mayor número de concursantes, mientras
progresivamente se incrementaban las categorías para seleccionar a los
bailarines; primero se eliminaron las categorías por diferenciación económica,
luego se implementó la categoría infantil, en la actualidad participan
bailarines a partir de los seis años de edad hasta el abuelito mas avezado; y
el concurso se realiza en las instalaciones del coliseo cerrado Gran Chimú con
capacidad para 12,000 espectadores.
Este
año 2003, cuando el Club Libertad se apresta a organizar el concurso número
43, ya desde el sétimo concurso con la denominación de nacional, para el Club
es la actividad central del año. Es el mismo presidente del club que va de
academia (denominación que se le da al lugar donde se imparte la enseñanza de
la marinera) en academia haciendo la invitación respectiva, organizando la
conferencia de prensa y asistiendo a cuanto evento sea posible para promocionar
el concurso.
En
cinco días de concurso, con un promedio de 800 parejas de baile seleccionadas
en función a la edad en seis categorías, teniendo como invitados a diplomáticos
de diversas nacionalidades, a ministros de estado, a intelectuales y artistas de
reputación internacional, a militares del más alto rango, a la prensa
extranjera y nacional, etc. Trujillo vive su segunda fiesta más importante del
año (la otra fiesta es el festival de la primavera) con importante flujo turístico
interno y externo. El club programa actividades paralelas al evento para atender
a sus invitados: exposiciones de pintura, degustación de platos típicos,
exhibición de caballos de paso, exhibición de artesanías, circuitos turísticos,
entre otras actividades. El club reserva una noche de sus días de concurso para
realizar la fiesta del perol en la que con un riguroso traje de etiqueta blanca
departe con los más selectos invitados cuyo número central es la exhibición
de baile a cargo de los campeones de marinera de mayor reputación.
El
concurso de marinera que para los organizadores del primero de ellos sólo fue,
además, una distracción para las esposas de los directivos del club se ha
convertido hoy en la actividad que le ha permitido al Club subsistir económicamente
por los ingresos que le reporta; la alicaída economía de los sectores formales
en el Perú, para el caso de Trujillo, recibe el paraguas protector de una
actividad cultural estrictamente popular en su creación y se prende de ella
porque le proporciona su carta de ciudadanía, su carta de presentación, le
aporta el recurso ideológico para hacer sentir su presencia en los diferentes
sectores de la sociedad nacional, y sobre todo la organización del concurso le
reporta ingresos al club como para cubrir sus costos operativos anuales.
Su
símil en Piura, el Club Grau intentó reproducir la idea organizando por varios
años el concurso nacional de Tondero, pero no lo logró en la misma dimensión
y trascendencia que lo logró el club Libertad de Trujillo, y desde hace dos años
el club piurano ha sido declarado en insolvencia económica y ha cerrado sus
instalaciones.
Ocurrencias
de una final en el concurso de marinera de Trujillo.
De
los cinco días del concurso dos son dedicados para la final que permite tener
un campeón por cada categoría, y además, las parejas campeonas de cada
categoría se enfrentan entre sí para tener a la pareja campeón de campeones
que se convierte en el símbolo del concurso y del año.
En un escenario totalmente lleno de espectadores, en el que es distinguible las
fronteras de cada agrupación formadora de bailarines o "academia"
porque cada una de ellas ha escogido colores, confeccionado chalecos, pintado
pancartas, tiene "barras" con coros y lemas con cadenetas, banderas y
pica-pica; parafernalia que permite a cada academia marcar su territorio y sus
elementos simbólicos diferenciadores de unos respecto de otros. El objetivo de
las "fronteras" dentro del coliseo es brindar apoyo incondicional a
las parejas que representan al grupo mediante cánticos y lemas alusivos y para
que cada nuevo espectador que acceda al coliseo al distinguir las características
de su grupo tenga un espacio reservado entre los suyos, cada academia tiene en
su organización un responsable de la barra; pero, estas fronteras son laxas
durante todo el desarrollo del evento, los espectadores se agrupan y reagrupan
en función de circunstancias particulares y la necesidad de negociar para
potenciar las parejas propias obliga a la movilidad intra-coliseo. Se incentiva
desde la propia organización del concurso la originalidad, entusiasmo y número
de participantes de cada "barra" con un premio a la mejor de ellas.
Hay una tribuna que se le denomina "oficial" que está reservada para
los invitados especiales; la ocupan representantes del poder encarnado en las
instituciones: embajadores (en los últimos cinco años han asistido un promedio
de ocho a doce embajadores por año), ministros de estado, militares del mas
alto rango, congresistas, magistrados del poder judicial, intelectuales y
artistas, viejas glorias de la marinera, personalidades simbólicas del club
Libertad y de la sociedad liberteña, reconocidos periodistas y artistas de
medios de comunicación masiva, entre otros; la cabeza visible, y también la
real, de la organización del concurso es el mismo presidente del club, sin
embargo, se elige una reina para promocionar el evento, para hacer de anfitriona
en el desarrollo del mismo y su imagen es un importante catalizador de protestas
y encarna, en su vestuario, los símbolos del poder; aunque su función es
decorativa su paseo por el centro del escenario y su exhibición de baile es
materializado en el momento más expectante del concurso.
Un
promedio de 800 parejas participan en la etapa primera o eliminatorias, la mitad
de ellas (en promedio) pasa a las semifinales o segunda etapa, de ellas ocho
parejas disputan la final y tres llegan a la final-final para definir el tercer
lugar, el segundo y el primer lugar que es el campeón de la categoría; lograda
esta definición la pareja campeona, con banda en el pecho para ella y escudo
para él, hace su baile de exhibición. El mecanismo de selección se repite
para cada categoría y está a cargo de un selecto jurado calificador que es
escogido al azahar de un staff de varias personalidades convocadas con la debida
anticipación; si bien se conocen los parámetros de la evaluación, en cambio
no se conocen las calificaciones de los jurados, solo se hace público el número
en la espalda que identifica a cada pareja seleccionada por etapa y los
resultados finales.
Finalmente,
de entre las seis parejas campeonas enfrentadas en dos ruedas de tres parejas
cada una puestas por sorteo nace el campeón de campeones, quienes reciben el
premio "Guillermo Ganoza", nombre del Presidente del Club Libertad
cuando se organizó el primer concurso de marinera en los sesenta y posterior
impulsador de ellos, al mismo tiempo, cabeza de la familia fundadora del Banco
Regional del Norte.
En
los últimos cuatro años se ha implementado dentro del concurso una nueva
modalidad o categoría de competencia, es el premio a la mejor coreografía de
grupo; los organizadores de este concurso de marinera, por definición un baile
de pareja, por las exigencias del mercado, premian la uniformidad de movimientos
y la seriación de las figuras coreográficas, aunque la creatividad popular ha
desbordado estos objetivos y ha logrado que se implementen figuras coreográficas
en las que se reproducen escenas de la vida cotidiana y formas de explotación
de los recursos productivos de la región con medios de producción y tecnología
nativa.
La
tradición y el nativismo siempre encuentran requisitos en los objetivos de la
modernidad para trascenderla, en un escenario dominado por la globalización en
el campo de la cultura la creatividad popular, y en particular la creatividad
popular de la cultura norteña, es capaz, dominando las reglas del mercado, de
ubicarse por encima de ellas y apostar por ser culturalmente productivos en un
mundo muy competitivo.
Como
el concurso es de una modalidad de baile y la disputa es entre parejas de edades
similares, entonces lo que diferencia una de otra, lo que permite la selección
es la diferencia en calidad artística, la precisión en la ejecución de la
danza, el ritmo, la comprensión con la pareja, el desarrollo de figuras coreográficas
que demuestre continuidades en el movimiento y evoluciones de alta calidad estética,
la armonía en el movimiento de los pies, falda, pañuelo, sombrero, poncho,
todos finamente coordinados, la elasticidad del cuerpo y la independencia de
movimientos de cada una de las partes que lo constituyen, naturalidad e
intencionalidad en la expresión facial y corporal y el desarrollo, en
complicidad con la pareja, de un "discurso" que tenga fluidez
narrativa donde los signos utilizados son elaborados mediante la manipulación
de los cuerpos danzantes.
Al
acceder a la final las ocho parejas la expectativa en el coliseo se agudiza y
las barras se preparan para hacer notar con la fuerza de sus cánticos su apoyo
a determinada pareja o parejas; es un apoyo que apunta a lograr tres objetivos:
dar ánimo y fortalecer la estima personal de la pareja apoyada que al sentir el
aliento de su agrupación estará en óptimas condiciones emocionales para
desarrollar su mejor faena, los cánticos buscan "presionar" la
observación del jurado calificador hacia determinada pareja en detrimento de
las otras y son un factor de integración al hacer que cada individuo en el
grupo reproduzca gestos, cantos y slogans que desarrollan la identidad grupal.
Un maestro de ceremonias, con las formalidades del caso, convoca a las parejas
concursantes en grupos de cuatro en cuatro para que hagan su demostración de
baile en el centro del escenario, se accede por sorteo a cada una de las cuatro
"pistas" disponibles, los concursantes prefieren las pistas centrales,
se busca el espacio óptimo para ser observado por jurados calificadores y por
el público, la intención de la pareja es ocupar el espacio estratégicamente
mejor ubicado para mostrarse, para ser observado. Es evidente la autoconfianza
de cada pareja en su preparación y en sus capacidades artísticas, cada bailarín
ha alimentado su ego en largas y extenuantes jornadas de ensayo y en un sinnúmero
de concursos menores para llegar al concurso de Trujillo en la plenitud de sus
formas y facultades, de manera que busca el mejor espacio para demostrar su
eficiencia; los niveles de egocentrismo son sobredimensionados desde edades muy
tempranas, es notoria esta conducta cuando ya desde la segunda etapa cada bailarín
mas su entorno inmediato justifican una eliminación con razones buscadas fuera
de la capacidad y nivel artístico demostrado por la pareja en la ejecución de
la danza.
Un
primer criterio de evaluación es la presentación por lo que es notorio el
prolijo cuidado en el vestuario, en el maquillaje, en el peinado, y en las
alhajas para la cabeza, cuello y orejas; abundan los vestuarios que hacen
referencia al tipismo local donde predominan los huanchaqueros, los Moche, los
de Monsefú, Catacaos, Sullana, Paita, chaviñeros entre otros, todos con finos
acabados y confeccionados en alta costura. Es visible que detrás de cada
vestuario, de cada alhaja y de cada maquillaje y peinado hay un alto grado de
especialización. En alhajas la filigrana de Monsefú y Catacaos domina el
mercado, las trenzas francesas en los peinados seguidos por las dos trenzas
tradicionales de los indígenas, mientras en vestidos un gran número de ellos
son confeccionados por las mamás (con suma paciencia, cuidado y esmero) de
los(as) bailarines(as) y el resto lo cubre los(as) confeccionistas
especializadas(os), por cierto surgidos(as) por exigencias del mercado.
Con el mentón en alto, con el tronco en línea vertical, con los hombros
sueltos y pecho expandidos, con sonrisa amplia, con confianza y seguridad al
caminar, con la mirada vivaz, él coge la solapa de su saco y acompañado de su
sombrero da muestras de galantería y con una manifiesta cortesía corteja a su
pareja, ella coge su amplía falda y la levanta de uno de sus extremos y deja
ver la belleza de la prenda que la cubre en toda su amplitud; buscan la mejor
figura, la mas llamativa, para comenzar su faena, es una constante la actitud
por posar; las fotografías y las filmaciones testifican del cuidado puesto por
la pareja en no descuidar el mas mínimo detalle; hay que impresionar desde el
"saque" (inicio).
La faena es un vértigo de movimientos donde predominan las evoluciones
circulares de él alrededor de ella, la comunicación con la pareja es
indispensable para el desarrollo del baile y para la ejecución de las figuras
coreográficas complementarias que la pareja efectúa constituyéndose el
sentido de la vista en el privilegiado para la comunicación, las parejas no se
pierden las miradas en todo el desarrollo del baile; ellos se acercan y se
alejan en amplias elongaciones del cuerpo, tensando y relajando los músculos
según las necesidades de la figura a describir, la plasticidad del cuerpo es
una constante para rotar el tronco, para elevarse en puntas de pies y para
descender al nivel bajo del espacio respecto al nivel medio que identifica el
nivel de la estatura de ambos; es una plasticidad en la que los cuerpos parecen
describir movimientos dancísticos de memoria por la naturalidad con la que se
ejecutan en posiciones del cuerpo que denotan gran esfuerzo para la elevación o
para el estiramiento; los pies y las piernas se desplazan a gran amplitud, a
gran velocidad y con fuerza impresionante, a pesar de estas tres características
la ejecución no muestra saltos ni trotes grotescos, todos los movimientos se
producen con fluidez en las que cada una de las partes del cuerpo, al moverse
con independencia una de la otra, parecen complementarse para ejecutar la danza
en una suerte de sinfonía de movimientos.
A un desplazamiento a gran velocidad
le puede suceder una parada en seco frente a la pareja a muy corta distancia, de
hacerlo el común de los mortales es seguro que se chocarían, es decir que hay
un control severo del desplazamiento del centro de gravedad del cuerpo para
lograr un equilibrio en tan variadas y complicadas posiciones. El y ella se
complementan, se sonríen, se aceptan, se necesitan, desde que comienzan hasta
que terminan parecen desarrollar figuras que complementan una a la siguiente, así
se distingue una continuidad, continuidad que un estudio acucioso demostraría
que se trata de la ejecución de un discurso donde los elementos narrativos o
los signos lo constituyen los movimientos del cuerpo, la conjunción de los
signos una figura coreográfica o las palabras y la continuidad de ellas el
discurso elaborado. A partir de la impresión estética, y esto es un consenso,
el desarrollo de la danza traduce el juego amoroso de una pareja, el proceso del
enamoramiento mismo, en las que los personajes del conquistador y conquistado
son asumidos por él y ella respectivamente (Aguilar, 1989; Santa Cruz, 1974;
Vallejo, 2001; Casas, 1993; Iriarte, 1991; Romero, 1963; Delgado, 1989, Roca,
1985).
Mi
hipótesis es que es la explotación de este discurso de una pareja
escenificando un enamoramiento el que le ha dado a la marinera la capacidad para
constituirse en un lenguaje artístico con pretensiones de universalización.
Una
vez elegida la pareja campeona efectúa su baile de exhibición, una pareja sola
dispone de un espacio similar al de un campo deportivo para vóley o básquet
para demostrar las facultades artísticas que posee, esta vez tiene derecho de
escoger la marinera que desea bailar, mas claro, tiene una coreografía
preparada para una marinera específica y es la oportunidad para
"lucirse"; la velocidad de sus extremidades inferiores, la soltura y
plasticidad de su cuerpo, mas su resistencia física le permiten copar todos los
espacios disponibles mas todos sus niveles, y su expresión corporal y facial
convocan la atención general, los espectadores comparten un sentimiento común
con los ejecutantes, viven con ellos en cuatro o cinco minutos que dura la danza
el momento cumbre del triunfo y la sublimación de su ejecución.
Son artistas que han logrado un grado alto de calidad y su capacidad les ha
hecho merecedores de estar en los escenarios mas exigentes del mundo. ¿Cómo
llegaron a desarrollar esos niveles artísticos, cómo se formaron, cómo hay
tanta convocatoria y tan variada, cómo participan estratos económicos tan
diversos y culturas tan diferenciadas, estas prácticas sociales que discursos y
representaciones generan, cómo han logrado "apropiarse" de un
importante capital simbólico de la nación, cómo se relacionan con el estado,
etc.?.
Este ensayo intenta dar respuesta a estas y otras interrogantes, en verdad no
pretende penetrar en las estructuras profundas de la danza ni en su construcción
histórica, que en mi caso es materia de otro estudio, tampoco busca dar una
opinión sobre la propiedad o los desaciertos de los fallos de los jurados, mas
bien intenta inmiscuirse en las interioridades de los concursos de marinera que
proliferan en Lima para observarlos en su calidad de concentradores del capital
humano vinculado a esta práctica social derivada de una práctica artística y
como elemento dinamizador para ampliar su radio de acción en su estrategia para
conquistar progresivamente nuevos mercados, y como es que el dinamismo de la
cultura norteña, en su versión popular, ha logrado, mediante la explotación
de un recurso cultural propio, capitalizar la tecnología externa para ofertar
un recurso cultural nativo en códigos comprensibles universalmente hablando y
así competir como cultura productora en el concierto de culturas en el mundo
que se hacen su propio espacio para apostar por la auto-subsistencia. Si en el
terreno de las finanzas y la economía no se puede competir con los países del
hemisferio norte, en el terreno de la cultura se puede dar la batalla y de hecho
son los creadores de productos culturales propios o diferenciadores los que
aportan las herramientas mas eficaces para una inserción exitosa en el mundo
globalizado.
A
partir del primer concurso de marinera organizado por el Club Libertad al
concurso 42 del año pasado han ocurrido muchas transformaciones, es definitiva
la especialización en cada variable que interviene: en la organización del
concurso, en la presentación o parafernalia de los que bailan, en la identidad
de grupos y en la ejecución del baile mismo; asisten parejas de diferentes
lugares del país mas algunas de extranjeros, el grueso de la población
involucrada pertenece a sectores populares, una regular a sectores medios y una
mínima a sectores altos, pero en el concurso como en el carnaval
"desaparecen" las diferencias económicas para contrastarse en términos
de sus calidades artísticas, mas aun, las parejas mismas pueden estar
conformadas por individuos de clases sociales totalmente diferenciadas, lo que
implica que para juntarse se han priorizado las dotes artísticas de cada uno.
Cómo se tejió la red social que moviliza la materia prima de los
concursos de marinera?.
En Lima, en la década del sesenta, hubo un ambiente favorable para la práctica
y difusión de la música y danzas folklóricas, José María Arguedas desde la
Casa de la Cultura y en coordinación con el Ministerio de Educación lideraba
una corriente de apoyo y apertura de puertas institucionales para que los
folkloristas tengan espacios donde puedan expresar su arte. Paralelo a los
afanes de Arguedas, Rosa Elvira Figueroa asume el papel de mecenas de muchos
artistas folklóricos y dona su propia residencia para convertirla en núcleo
concentrador de la actividad en la capital y al mismo tiempo espacio de formación
en música y danzas folklóricas, hoy convertida en Escuela Nacional Superior de
Folklore. Este paraguas protector es necesario porque la sociedad capitalina
tiene una conducta de segregación y exclusión del indígena y de todo producto
o creación que provenga de ese sector social, las representaciones de nación
de la elite criolla, blanca de Lima son excluyentes del cobrizo indígena, lo
consideran una raza en extinción, o por lo menos, esos son sus deseos.
Pero hay otro fenómeno social mas interesante que comienza a ocurrir en
aquellos años y que en pocas décadas cambiaría el rostro del país, son las
primeras migraciones masivas desde los sectores rurales hacia los urbanos, en
particular y con mayor fuerza hacia la capital de la república; dentro de ese
flujo migratorio algunas parejas de marinera norteña que habían logrado
notoriedad en el concurso de Trujillo se quedan en Lima en busca de ampliar sus
horizontes. En 1966 habían llegado desde Trujillo a la capital dos parejas de
marinera y tondero a participar en el primer festival nacional de folklore
organizado por la Casa de la Cultura (hoy Instituto Nacional de Cultura) y
logran coronarse campeones nacionales, José María Arguedas les entrega el
premio "El Comercio", de manera que pocos años después al migrar en
forma definitiva a Lima encuentran un terreno abonado y un mercado que les
recibe con las puertas abiertas.
La
República es un periodo de nuestra historia en la que se agudizan las
exclusiones sociales; los indígenas andinos son la alternativa a las
representaciones de nación del sector criollo triunfante en las guerras de
independencia, la cultura e historia que sus ancestros construyeron es una
representación que para los criollos actúa como factor amenazador y
cuestionador del poder que detentan, mas aún si la historia de la república
reconoce en el pasado andino a su página mas gloriosa. Este dilema los criollos
lo resuelven apropiándose de la historia andina, pero excluyendo a sus
herederos directos y reales. En este proceso de exclusión continua los artistas
oficiales de extracción popular son los negros, los mismos que fueron esclavos
primero y domésticos después, que bajo el amparo de sus amos o patrones
desarrollaron su vena artística recreando y reelaborando viejas prácticas
africanas, pero en un contexto social, político y económico totalmente
diferente.
Los
blancos, cuyas manos escribieron nuestra historia letrada y oficial, no
reconocieron mas artistas populares que a sus propios domésticos, por lo que,
los negros resultaron privilegiados para representar en términos artísticos el
capital simbólico de la nación. La representación fue tan ideológicamente
eficaz que ampliaron el radio de acción de la influencia del arte negro a todo
el espacio donde se concentraba el poder de los blancos criollos, es decir, a
toda la costa peruana y así se sostuvo que todas las expresiones artísticas
costeñas de alguna forma u otra tenían procedencia u origen negro (Romero,
1963; Santa Cruz, 1973).
Los
migrantes que bailan marinera y tondero provienen de ciudades costeñas unidas
por la carretera panamericana y con claras tendencias modernizantes en sus
estructuras productivas; las representaciones sobre la costa norte del Perú
consideraban que allí se concentraba el sector mas moderno de nuestra economía
por su temprana industrialización para explotar la caña de azúcar,
consideraban además que los indígenas habían desaparecido de su suelo y por
tanto su influencia y participación en la economía y capital simbólico de la
región era nulo o insignificante; entonces, estos migrantes traen ya una
experiencia urbana y llegan a un espacio urbano mayor donde hay un conjunto de
representaciones propicias a la actividad que realizan.
Rápidamente se apropian del mercado y su dinamismo es fundamental para dar respuesta a la creciente demanda, en pocos años mas migrantes y algunas movilizaciones sociales en ciudades importantes como Piura, Chiclayo y Trujillo generan un crecimiento paralelo de la demanda y la apertura de mercados nuevos. Son los inicios de la profesionalización de la enseñanza de la marinera, si la producción y consumo de bailes regionales anterior a este periodo es para satisfacer necesidades domésticas o para animar reuniones sociales para las cuales la enseñanza es intergeneracional, salvo algunas excepciones, en esta oportunidad la demanda tiene características de pronta masificación y su tendencia es a independizar lo artístico de lo social.
Si bien en los inicios los migrantes norteños cuentan con el padrinazgo del
estado a través de sus instituciones sectoriales o de algunos mecenas, pronto
optarán por su independencia y escogen el centro de Lima, en las instalaciones
del Club Trujillo en el Paseo Colón, para organizar el primer centro de enseñanza
independiente de marinera norteña, lo denominaron Aires Norteños y Academia
para tipificarlo como centro de enseñanza, desde aquellos años hasta ahora los
lugares de práctica y difusión de las marineras y el tondero suelen
identificarse como academias. Con independiente quiero decir que están ligadas
a una persona o a una pareja que es la que enseña y es la única responsable de
la prestación del servicio y de la cobranza del mismo, este costo es por
mensualidad, por clase dictada o por partes, el mismo maestro de baile se
encarga de negociar las condiciones del pago. Para disponer de un local se
establecen los contactos a través de paisanos, o de alguien influyente en la
institución que ceden sus locales a cambio de contar con la colaboración artística
de algunos de los participantes en cuanto organicen algún evento. Este
mecanismo es utilizado con frecuencia para disponer de locales amplios y
adecuados para la práctica de la danza y es una estrategia común de los
sectores excluidos en su relación con el estado o con las instituciones,
estrategia que se explota con mayor amplitud, luego, cuando se organizan los
concursos de marinera.
La
primera academia en Lima es organizada y dirigida por la pareja campeona del sétimo
concurso nacional de Trujillo, la misma pareja que es portada de la colección
Documental del Perú correspondiente al departamento de La Libertad y que
formaron parte de la delegación peruana al mundial de fútbol México '70;
reconocidos artistas nacionales y extranjeros que los vieron bailar en aquella
época sostienen que su baile era bastante modesto pero muy entusiasta y fueron
algunos de ellos quienes les dieron algunos "toques" para hacerlo mas
respetable su ejecución. La deducción lógica era que existía una presión,
una necesidad porque la representación costeña de un baile popular tenga un
espacio en la delegación oficial, que existía la pareja designada, pero la
calidad de baile de los ejecutantes no satisfacía los estándares
internacionales, lo que obligó a someterlos a ensayos mas rigurosos para que
puedan tener una actuación decorosa. Es evidente que el
"blanqueamiento" de la marinera que ha ocurrido en Trujillo por efecto
de los organizadores del concurso que pertenecen a las familias económicamente
mas poderosas de la región funciona como un recurso ideológico que presiona la
representatividad de los elementos simbólicos de la nación, y los trujillanos
"menos" nativos, mas urbanos por tanto menos excluidos por el poder no
podían estar ausentes de un evento en que estaba comprometido los valores
patrios; si las danzas andinas se defendían solas, a las costeñas tenían que
defenderlo los padrinos, y así les hicieron un espacio en la delegación que
los bailarines explotaron al máximo.
Los "blancos" costeños encontraron en la marinera el recurso cultural
popular para contrastarlo con la música y danzas andinas, es la misma época en
la que se esta promocionando con toda la fuerza de la institucionalidad oficial
la música y danzas negras ejecutadas por Perú Negro, la diferencia esta en que
el arte negro cuenta con el auspicio privado y del estado pero actuando siempre
en forma independiente de otras expresiones artísticas, sin embargo, la
marinera o sus aficionados comparten o se disputan el mismo mercado popular con
el grueso de los andinos migrantes.
Decía
que la primera academia estuvo dirigida por los campeones de marinera, pero los
campeones siguen apareciendo y aquellos que no siéndolo tienen la capacidad
para enseñar a serlo y, también la constancia en la práctica en la primera
academia formada es generadora de nuevos campeones en su seno; de estas tres
vertientes va surgiendo la potencialidad competitiva y como hay mercado para
todos, las nuevas academias van surgiendo progresivamente una tras otra, a veces
por imitación, otras por divisiones sucesivas y otras por contraste; desde el
centro de Lima primero se avanza hacia los distritos aledaños, de éstos hacia
importantes capitales de departamento como Cajamarca y Huancayo paralelamente a
la apertura de academias en los conos de la capital, de allí a los distritos
fuera de la capital y desde luego a las provincias cercanas; mientras Trujillo,
Chiclayo y Piura tienen un desarrollo paralelo y similar al ocurrido en Lima,
captación de mercados desde el centro de la ciudad hacia los sectores periféricos,
al igual que quienes iniciaron este proceso de "conquista" se
asentaron primero en el mismo centro de Lima y desde allí ampliaron el mercado
y conquistaron otros nuevos; en la actualidad, salvo algunas excepciones, el
mercado nacional cuenta con un lugar donde aprender a bailar marinera por muy
recóndita que sea la demanda. Y hasta en el extranjero, siguiendo las rutas de
las migraciones, bailarines de marinera han abierto un nuevo frente de conquista
y encontramos academias en USA, España, Venezuela, México, Francia, Alemania,
Rusia, Australia, Japón, Italia, etc.
Pero cada nuevo bailarín que se incorpora a una academia sabe que pertenece a
un entorno social y artístico propio y particular, sabe que en el año va a
tener la oportunidad de encontrarse con otros bailarines de otros lugares o de
otras academias, sabe quienes son los bailarines mas importantes y quienes son
los maestros mas reputados y donde se encuentran, sabe que en Trujillo el último
fin de semana del mes de enero se produce la mayor concentración de bailarines
de marinera y a la que la mayoría asiste cual si fuera un
"peregrinaje", es decir, sabe que se esta incorporando a una red
social, a una red que tiene sus propios mecanismos de relacionarse, de
informarse, de formarse, sabe que forma parte de un mundo diferenciado que
consiste en la producción y consumo de un baile regional cuyos ejecutantes han
sido capaces de tejer una red cuidadosamente elaborada que desde un núcleo muy
pequeño fue urdiendo su telambre hasta convertirse en una red interconectada
que tiene integrantes de lo mas variado en términos de diferenciaciones económicas,
de diferencias sociales y culturales, de diferencias de género y de generación,
todos nucleados por o para la práctica de esta danza norteña convertida, desde
el concurso Nº 27 de marinera celebrada en el primer año del gobierno aprista
de Alan García, en Patrimonio Cultural de la Nación.
Espacios
de encuentro: Los Concursos de marinera.
Por
dos décadas consecutivas, sesenta y setenta del siglo pasado, Trujillo es el
lugar único en el año donde se encuentran los bailarines de marinera para
contrastar sus habilidades, para esas dos décadas la reunión era virtualmente
una reunión social, donde se encontraban los viejos amigos de diferentes
lugares del país, cada uno dedicado a sus propias actividades laborales o
profesionales, a contarse las ocurrencias familiares o sociales mas importantes;
la preparación para el concurso era mayormente doméstica con uno que otro
retoque de algún entendido, conocido de la familia, que aportaba con algunas
ideas para lograr un baile mas vistoso y diferenciador, los bailarines bailan lo
que les enseña la abuela(o) o la tía(o) o la madrina o cualquier familiar
cercano, en suma se trata de una actividad de clara tendencia folklórica; los
seis primeros años las parejas asisten vestidos de etiqueta, después de todo
la elegancia en el vestir era un requisito para acceder a los salones del club
Libertad, pero en uno de esos concursos iniciales a una de las bailarinas, hoy
convertida en una de las pocas fuentes de formación sólida en teoría y práctica
de la danza, se le rompió el taco de su zapato en pleno baile y no encontró
mas audaz solución al problema que sacarse el otro y bailar descalza; desde
aquella anécdota, muy celebrada por el público, los zapatos para las mujeres,
para bailar marinera, dejaron de existir.
A
los pocos años del establecimiento de la primera academia de marinera en Lima,
y en vistas del crecimiento progresivo del mercado se organizan los primeros
concursos de marinera; el mecanismo de selección de las parejas participantes
es el mismo que el de Trujillo, pero para diferenciarlo y hacer que la
convocatoria tenga mas representatividad nacional se convoca al concurso con mas
modalidades de baile: marinera norteña, marinera limeña, marinera serrana y
tondero o marinera norteña, tondero y huaylarsh; en Lima, cercanos a los
ochenta, no se puede desligar un concurso nacional de una danza folklórica de
su versión andina, comparten el mismo mercado.
Dos
concursos más al año, además del de Trujillo, mientras la población que
practica la danza se sigue incrementando; la constancia en la práctica es un
factor de presión sobre los directivos de las academias por mas oportunidades
para bailar, para constatar los avances, para compararse con los demás; las prácticas
se intensifican en horarios semanales, y el número de participantes es tal que
es necesario la organización de una junta directiva para delegar
responsabilidades; cada bailarín tiene a su entorno familiar inmediato para
satisfacer sus necesidades propias de la actividad que esta realizando: adquirir
el mejor vestuario, arreglarse estéticamente para una mejor presentación
corporal, formar parte de la "barra" del grupo, organizar actividades
sociales dentro del grupo como celebrar los cumpleaños, organizar encuentros
para recaudar fondos para el viaje de la delegación al concurso de Trujillo,
buscar en Trujillo alojamiento, alimentación y lugar de ensayo adecuado; para
todos estos requerimientos y otros mas la familia cumple un rol fundamental y es
"incorporada" o absorbida para constituir el contexto y el consumidor
mas inmediato del producto que en la academia se esta elaborando.
Siguiendo la dinámica impuesta en Trujillo, en Chiclayo el Club de Leones y en
Piura el Club Grau también organizan concursos de marinera. En Lima de los dos
concursos que se celebraban uno de ellos estaba a cargo de una institución de
carácter benéfico (Grupo Acuario) y el otro por la primera academia de
marinera creada en Lima . A imitación de esta última y con un claro espíritu
de competencia se convocan a un concurso u otro donde cada nueva academia
surgida organiza su propio concurso, la proliferación de academias ha derivado
también en la proliferación de concursos; desde la década del noventa cada
organizador de concurso procura promocionarlo con la debida anticipación para
no cruzar las fechas con otro concurso u organizarlo en fechas no tan próximas
unos de los otros, la intención es lograr la mayor convocatoria posible, pero
hace no menos de dos años no hay fin de semana que no se organice un concurso,
mas aún, varios fines de semana del año pasado hubo dos y hasta tres concursos
simultáneos.
Algunas
academias organizan más de un concurso al año y otras para dar preferencia a la
participación de los suyos organizan un concurso interno (uno de los dos
integrantes de la pareja debe pertenecer a la institución organizadora) y otro
abierto donde pueden participar todos las parejas a excepción de los
integrantes del grupo organizador, otras academias han efectuado concursos para
cada modalidad de baile, para el concurso interno la mayoría de
"instituciones" obligan a sus integrantes a participar bajo pena de
una sanción pecuniaria de no hacerlo; lo más completo, y es a lo que aspiran
todas las academias, es que cada una de ellas organice un concurso de marinera
limeña, otra de marinera norteña y tondero y un concurso interno.
Desde el primer concurso de Trujillo organizado por el Club Libertad hasta el
promedio de cincuenta concursos anuales en Lima, más concursos pequeños que se
realizan en diferentes lugares del país, con mayor énfasis en las provincias
norteñas de Chimbote, Trujillo, Chiclayo, Piura y Tumbes se han incrementado
sustancialmente los niveles de competitividad y las relaciones domésticas antaño
armónicas se han vuelto conflictivas y cargadas de subjetividad. Cada concurso
es un productor de campeones(as) y cada nuevo campeón(a) es un futuro
maestro(a) con pretensiones de academia propia y, por cierto, de concurso
propio, cada banda o escudo en el pecho como símbolos de haber logrado un
campeonato es una carta de presentación para lograr en el medio el respeto y la
admiración y varios campeonatos son varias razones para
"profesionalizarlo".
Con
la organización del concurso cada academia ha logrado completar el circuito
económico: producen, distribuyen y consumen: autosuficiencia económica en la
explotación de un recurso cultural, ¡este debe ser un bocado muy apetecible
para un estudioso de los Estudios Culturales!; pero la demanda interna no
consume toda la producción, también consumen los medios de comunicación, las
instituciones nacionales e internacionales; la oferta es un producto finamente
acabado, un producto que tiene cada fin de semana, en el concurso, a su control
de calidad, y en la competencia, al alimentador permanente para hacer mayores
esfuerzos.
Los
concursos son organizados por instituciones diversas: los más por las
academias, y los menos por municipalidades, colegios, congregaciones religiosas,
instituciones benéficas, clubes privados, clubes provinciales, instituciones
estatales y privadas; pero, al margen de cual sea la naturaleza de la institución
organizadora, detrás de ella encontraremos a algún campeón o campeona de
marinera que se encuentra incentivando, y a la postre, organizando el concurso y
lo que ha logrado es el apoyo de la institución, ha comprometido a la institución
en sus objetivos "personales".
Alguien
que baila marinera es requerido por su entorno social inmediato que puede ser su
familia, su Iglesia, el colegio donde estudia o estudió, su centro de trabajo o
sus amigos de barrio vinculados a alguna institución que realiza alguna
actividad y para animarla solicitan que se presente algún número artístico;
poco acostumbrados a observar una representación artística de calidad esta vez
encuentran en la pareja ejecutante de la marinera una actuación que les
impresiona, que marca la diferencia respecto a los demás actores, la impresión
estética que causan permanece por buen tiempo y es un poderoso sensibilizador
que genera conductas de aceptación y "solicitudes" de acercamiento a
la institución, además de ofertas de apoyo en logística para hacer que
quienes están vinculadas a la institución que actuó puedan aprender a bailar
marinera; así, el bailarín(a) ha ganado una "cabecera de playa"
desde la cual comprometerá en poco tiempo a la institución en la organización
de acciones propias de la red de la marinera, ella tiene ese mundo que ofrecer
como oferta, y moviliza a la red de la marinera a través de la convocatoria a
un concurso; de allí que encontremos instituciones de las mas diversas, algunas
de las cuales tienen sus objetivos de creación sin relación alguna con la práctica
de la marinera, comprometidas en la organización de estos concursos, ¿porqué?.
La aceptación, auspicio o visto bueno de algunas instituciones para comprometer
su apoyo logístico y en algunos casos financiero para la organización de los
concursos esta en función a las representaciones construidas en cada sector
social respecto a la cultura popular, culturas subalternas o folklore; algunas
personas propias de los sectores económicos altos mas otros de su elite
cultivada creen que se trata de una actividad "sana" en si misma que
puede servir de alternativa ocupacional para mantener a la juventud alejada de
las drogas o la delincuencia, mientras otros del mismo sector, con algo de
"nobleza" en el corazón, se conduelen con la pobreza y valoran que a
pesar de ella algunos muestren facultades de creatividad artística de contenido
afectivo, de sensibilidad por lo natural y cuyo arte traduce una relación armónica
con la naturaleza, frente a lo cual adoptan una conducta paternalista y dedican
su vida a protegerlos, defenderlos y promocionarlos fomentando estas actividades
como un tributo a la tradición, son los que establecen relaciones
interpersonales con los artistas populares; un tercer sector dentro de los que
podríamos identificar a los inconformes con las relaciones interpersonales de
su clase que priorizan la individualidad sobre lo colectivo o se sienten muy
"vacíos" en su entorno social o la vida agitada laboral o social ha
producido individuos con un grado alto de "stress", para estos casos
la mano tendida a la creatividad cultural popular cumple la función de "válvula
de escape".
Un último grupo, y son los menos, con una clara representación de nación que responde al tipo criollo comprometen su respaldo a toda actividad cultural que pueda formar parte del capital simbólico de la nación, es decir, fomentan lo que consideran lo propio, lo nativo, lo nuestro.
Los sectores medios involucrados en este último discurso con mas identificación
por las expresiones de la cultura popular además de apoyar lo que consideran
elementos identificatorios de la nación buscan marcar distancias respecto a la
"invasión" de música extranjera. Para los partidos políticos,
institutos armados, iglesias, clubes departamentales, provinciales o distritales
o todas aquellas instituciones que están entre sus necesidades captar mas
adeptos y demostrar dinamismo social en sus locales institucionales apoyar la
cultura popular es un medio profusamente utilizado lo que demuestra ser eficaz
captador de la atención y compromiso populares. Las campañas electorales de la
diversidad de candidatos son oportunidades propicias para que los bailarines de
marinera u otras expresiones de la cultura popular tengan difusión masiva; por
lo general, la pareja de baile no asiste como militante de X partido o X
candidato, va por la oportunidad para mostrar su arte, porque le pagan o porque
algún pariente cercano le ha pedido; para estos casos la representación
consiste en que una muestra de identificación con las artes populares implicaría
identificarse con sus necesidades y aspiraciones.
Entonces, hay concursos de marinera pequeños, medianos y grandes; concursos
realizados en el corazón de Miraflores o en el cerro del último asentamiento
humano; concursos realizados en la capital de la república o en recónditos
pueblitos de nuestra selva, sierra o costa; concursos realizados al interior del
país o fuera de él siguiendo la ruta de las migraciones externas; concursos
organizados con medios tecnológicos de última generación o concursos
organizados en forma artesanal; concursos en el que participan más de 800
parejas y concursos en el que participan no mas de 15. Todos repartiendo
campeonatos, todos generando nuevos campeones y todos campeones nacionales (solo
unos cuantos son regionales), y la "necesidad" de producir nuevos
campeones es tal que se crean categorías especiales como la categoría
"noveles" o se convocan a concursos prohibiendo la participación de
campeones nacionales o en un mismo concurso se establecen categorías A y B,
dicen que el criterio para tal división es la calidad artística de las
parejas, para tener mas campeones; así, hay una preocupación permanente por
producir campeones y estos campeones deben ser nacionales. Y cada bailarín que
logró un campeonato se presenta con los honores del caso aunque su campeonato
lo haya logrado siendo pareja única o por medios marginales a las bases de los
concursos; es decir, el medio mas efectivo para lograr autoridad o prestigio
dentro del mundo de la marinera es ganando un campeonato, sin importar como ni
donde.
Pero
hay dos factores interesantes que merecen atención mas allá del concurso
mismo: primero es la racionalidad económica del concurso; cualquier análisis
de costos, por muy elemental que fuera, demostraría que es un fracaso económico
total; los únicos ingresos "visibles" derivan de la venta de entradas
a los espectadores al concurso que por lo general son los familiares o allegados
de los concursantes, los costos de estas entradas oscilan entre cinco a diez
nuevos soles, desde la canchita deportiva sin servicios higiénicos en el cerro
o pueblito más recóndito de cinco nuevos soles la entrada hasta el coliseo
cerrado comercial o privado mas reconocido de diez nuevos soles la entrada, el
ingreso por ese rubro no cubre ni "el té"; entonces los costos de
producción de un concurso tienen que ser negociados legal o marginalmente: se
obtiene un local por favor a un pariente o conocido, porque se ha conseguido el
apoyo logístico de alguna institución por medio ya indicado líneas arriba,
porque la actividad reporta créditos políticos o porque el apoyo a las
actividades culturales que resultan de la creatividad popular son observados con
indulgencia y paternalismo por la institucionalidad y, porque no existe
normatividad que regule las actividades de esta naturaleza.
El
segundo rubro importante de costos lo constituye el alquiler del equipo de
sonido, hay uno o dos proveedores, también del mundo de la marinera, que tienen
equipos de sonido de todo costo y para todo concurso y es cubierto con fondos
recaudados en actividades previas por los organizadores de los concursos, por la
"generosidad" de algún padre de familia o por algún
"mecenas", implica que estos costos son cubiertos casi siempre por
terceros; en lo que concierne a los premios para los ganadores con frecuencia
son aportes de los representantes de la Reina, estos reinados son voluntarios
pero es una voluntad que a cambio de tener publicidad y un lugar expectante en
el desarrollo del concurso al constituirse en la encarnación simbólica del
poder se tiene que retribuir con donaciones útiles al evento.
Por
tanto, los ingresos económicos "visibles" en la organización del
concurso solo sirve como caja chica. Es evidente que si esta actividad en su
acepción económica tiene estas características es porque hay un factor
importante que sirve como elemento de negociación: es los resultados de los
concursos. Pero si se "negocia" los resultados, y es una percepción
que tiene cierto consenso, porque los concursantes siguen participando en
concursos. Sostengo que existe una racionalidad mayor, más profunda, una
racionalidad subconsciente e histórica que impulsa la concreción de acciones
que trascienden lo puramente económico y social.
El
segundo elemento que quiero resaltar es el esfuerzo a veces
"inexplicable" que hacen algunas parejas para poder participar en un
concurso: hay concursos que terminan a la una o dos de la mañana con un frío
intenso y sin haber probado alimento alguno y la gente está allí, concursos
que se realizan en lugares muy apartados y de difícil acceso y la gente está
allí, niños que se quedan dormidos en las graderías de un coliseo mientras
sigue el evento y son despertados compulsivamente cuando les toca bailar;
implica que la gente participa en los concursos a pesar del frío, del hambre,
de la sed, de la propia seguridad personal, algunos se gastan los últimos
centavos que les quedan realizando viajes interprovinciales. Alto grado de
sacrificio en el que se comprometen todas las generaciones, mucha entrega,
predisposición a eludir cualquier otra responsabilidad por cumplir con la
vinculada al concurso.
El concurso así se constituye en una práctica social, en una práctica social
en expansión, en el lugar en el que cada fin de semana interactúan la gente
vinculada a la práctica de la marinera, es el espacio privilegiado de la
información y de mantener interconectado el círculo, allí se conoce lo que
ocurre en toda las academias, lo que están haciendo todos los profesores, como
se están constituyendo las parejas, quienes los están preparando y dónde, allí
se promocionan los eventos del año, se destruyen y construyen parejas, se
observa el avance (evaluación en calidad de baile) de los bailarines, se
detecta quien puede complementarse mejor con quien, se establecen las alianzas
personales y grupales, y también es el lugar privilegiado de los conflictos,
allí circulan los medios de comunicación ad- hoc al tema convocante.
El concurso es el espacio privilegiado de encuentro, de concreción de la práctica
social, de síntesis y de resultado del trabajo semanal y también de
exteriorización de las energías acumuladas en las prácticas semanales, pero
por sobre todas las cosas es el espacio de aprendizaje en la negociación y en
la valoración de las calidades de baile, la familia que observa agudiza la
percepción y calcula las probabilidades de éxito propios y ajenos, aprende a
no dejarse engañar, aprende a ubicarse socialmente, aprende a convivir en
espacios sociales mas grandes que el de su familia, aprende a ejercer sus
derechos y obligaciones, aprende a constituirse en ciudadano, en ciudadano
sustantivo (Sojo, 2002). El entorno de parientes del (de la) bailarín(a) que se
encuentra inmerso en el círculo de la marinera al poco tiempo termina convirtiéndose
en un individuo mas dinámico en su barrio, en la escuela, en la iglesia, son
los que "manejan" las actuaciones públicas y los que tocan las
puertas precisas para lograr algún beneficio en su colectividad, por lo
general, son los líderes locales.
Cómo
se hace un bailarín, qué tipo de tecnologías corporales son necesarios para
formarlo.
Hace
solo cuatro décadas los bailarines no se hacían, los bailarines nacían y
aprendían en la casa, con la familia, es la abuela(o) la / el maestra(o) mas
entusiasta. Para los primeros años de concurso la preparación para bailar es
un asunto estrictamente familiar. De resultas del concurso los que han
campeonado o han logrado algún puesto de honor son requeridos, de favor, para
dar "una mano" a los nuevos concursantes; pero el mercado sigue
exigiendo y entonces aparecen los primeros indicios de remuneración; cuando los
primeros campeones llegaron a Lima no habían maestros de la marinera que ellos
bailaban, los que existían eran de la marinera que se bailaba en Lima y difería
mucho de la que se ejecutaba en el norte, los otros profesores eran de danzas
andinas.
El
mercado los presiona y en pocos años los recién llegados campeones en Trujillo
organizan un lugar de enseñanza que lo denominan academia. Si en un primer
momento son requeridos para dar clases a domicilio la organización de una
academia implicaba dar clases grupales. En la actualidad la academia funciona
como puerta de entrada, como institución intermediadora entre la sociedad y los
individuos que quieren aprender a bailar marinera, son los canales, los nexos
entre individuos y sociedad, pero la formación allí es solo para
principiantes, de regulares para arriba los ensayos son personalizados o en
pareja donde el profesor ha sido escogido con un alto grado de selectividad.
A mediados de la década del ochenta, cuando ya se hablaba de la excesiva
sofisticación de la marinera y por lo menos dos décadas después de que
Arguedas criticó las estilizaciones de las expresiones folklóricas (Arguedas,
1963), entre ellas a la marinera, una pareja se presentó en el concurso de
Trujillo ejecutando la marinera con notoria influencia de la técnica del
ballet, campeonó y al poco tiempo se convirtió en una técnica profusamente
utilizada; también fue la apertura a toda tecnología corporal extraña que
permita lograr bailarines con alta capacidad de resolución.
Los
cuerpos danzantes son cuerpos construidos que se caracterizan por tener una gran
resistencia física, elasticidad fuera de lo común, dominio del espacio en sus
diferentes niveles, seguridad en el equilibrio corporal en posiciones muy
variables y complejas del centro de gravedad, velocidad de las extremidades y
control del cuerpo en las variaciones de velocidad que la música exige,
independencia de movimiento de las partes del cuerpo, naturalidad en la expresión
facial para dar a entender que los movimientos que se están ejecutando no
implican mayor esfuerzo o que se les ejecuta con el mayor de los gustos, que
esos movimientos impliquen ser "hábitos corporales".
Es evidente que esos hábitos corporales se han logrado con largas jornadas de
ensayo, jornadas que para algunos es de toda la vida. En aquellos años
iniciales el profesor se ocupaba de toda la preparación, incluyendo la
parafernalia que lo acompaña, progresivamente se fueron especializando, unos
preparando solo mujeres y otros solo a varones; hoy la especialización es alta
y hay profesores para principiantes, para hacer solo coreografía, para zapateo,
para niños, para adultos, para pañuelo, para faldeo, para expresión facial,
para darle fuerza, para marcar el ritmo, profesores especialistas en algunos
concursos y no en otros, profesores para postura, para manejo del sombrero,
profesores de "exportación", profesores para el interior de la república,
etc.; es decir, progresiva división social del trabajo.
Pero
todos estos profesores se especializaron en la práctica misma, en la exploración
de movimientos corporales, en la creatividad motora, el propio medio los fue
haciendo, los fue creando, los fue exigiendo, los fue
"profesionalizando", y lo lograron en la convivencia diaria con sus
alumnos. No hay un solo lugar donde actúa el poder institucionalizado o de
educación "formal" donde se enseña marinera en esos grados de
especialización, los profesores se han hecho solos o son el resultado de las
exigencias del medio, el caso es que están y son respetados, y el medio mismo
permite la continua aparición de otros, o cada nuevo campeón es un potencial
profesor y a lo mejor un creador de un nuevo estilo. La competitividad que exige
el concurso es un factor determinante en la exploración de movimientos
diferenciadores.
Entonces las técnicas corporales empleadas no son técnicas depuradas en un
estilo definido y fiel del original, son mas bien reelaboraciones artesanales,
uso de tecnologías de manipulación del cuerpo pero sabiendo que producto final
se quiere lograr. Implica que se conoce el objetivo pero los medios para
lograrlo son el producto de experimentaciones constantes, experiencias que se
depuran día a día en los ensayos, cada profesor cual más creativo aplica en
su alumno su imaginación para afinar el producto final, imaginación que es
producto de la experiencia en eventos sucesivos.
Este
mecanismo de enseñanza crea fuertes identificaciones personales entre profesor
y alumno que se extiende a profesor-familia del alumno de forma que cada
profesor reclama por su alumno y cada alumno se identifica como alumno de tal
profesor, la identificación con la academia o grupo ocupa un lugar secundario;
es una identificación con un estilo de baile, con un estilo de enseñanza y en
algunos casos hasta con un estilo de vida; hemos vuelto a las formas primarias
de enseñanza, de persona a persona, de cuerpo a cuerpo como en la tradición,
pero esta vez intermediados por un mercado de consumo exigente, esta vez
intermediados por una tecnología corporal particular, creativa y diferencial.
El profesor, hecho en la experiencia competitiva, ocupa hoy el espacio de la
abuela.
Es
pertinente hacer notar que en su mayoría los profesores dedican su tiempo
completo a la enseñanza o a resolver problemas derivados de las exigencias del
concursante, a pesar de la informalidad y de la suceptibilidad del mercado, los
que se dedican a enseñar estas danzas siempre tienen a quien impartirle sus
saberes y, por lo general, los profesores escasamente han concluido estudios
secundarios, contados son los que tienen una formación sólida en técnica
danzaria y poco o ningún éxito han tenido los técnicos en expresión corporal
y cultura física; y los profesores egresados de la Escuela Superior de Folklore
o de cualquier otra institución de formación superior en danza y música folklórica
siempre están en desventaja en el medio laboral frente al bailarín(a) de
marinera norteña.
Al
alumno se le exige mucho esfuerzo físico, durante la semana tiene un promedio
de dos a tres sesiones que son complementarias a su esfuerzo escolar y tienen
hipotecados sus fines de semana; al alumno se le imparte un conjunto de pasos,
figuras coreográficas, posturas, combinaciones, variaciones, todas con el
objeto de definir un estilo identificatorio; pero, lo que finalmente se le da
constituyen herramientas que el sujeto opta por utilizarlas según combinaciones
que el prefiera, o según lo que la música le va inspirando; los sujetos
diferenciales y creativos siempre imponen un estilo personal y las ejecuciones
mas celebradas son aquellas que marcan la diferencia; quiero decir, que por muy
exigentes que sean los maestros para lograr objetivos en sus alumnos, éstos
siempre tienen la posibilidad de variarlos, de darles su toque personal y
constituirse en los innovadores del estilo; en estos tiempos de post modernidad
el sujeto como actor juega un papel importante en la renovación y ampliación
del mercado y en la consolidación de la marinera como la danza mas
representativa de la nación.
Reflexiones finales.
Las
preguntas fundamentales de este relato son: ¿qué motor impulsa la realización
de estas actividades, porqué se convierte en una necesidad hacer una práctica
pública de lo que siempre fue una práctica doméstica, la concreción de esta
práctica qué representaciones genera, cómo un recurso ideológico de la
cultura norteña se abre paso en el concierto de culturas del mundo?.
Hace algunos años comentábamos con egresados de la Escuela Superior de
Folklore nuestras experiencias en el mercado laboral, era una coincidencia que
la primera pregunta en una entrevista con el responsable de alguna institución
educativa era: ¿baila usted marinera?; sí, bailo marinera de Ayacucho, de
Puno; no, ¿baila Ud. marinera norteña?; no Señor, entonces si necesitamos sus
servicios ya lo llamaremos. El diálogo era prácticamente invariable. La
condición para acceder a un puesto de trabajo como profesor de danzas era saber
bailar marinera norteña y además otras danzas, pero no otras danzas y no saber
marinera.
Desde
la experiencia comentada en la representación oficial al mundial de fútbol México
'70, la marinera norteña está presente en cuanto evento oficial requiera de
participación artística; más aún, para las celebraciones de fiestas patrias
y otras de trascendencia histórica tienen como música de fondo una marinera
norteña o un tondero. Es una danza cuyos ejecutantes son en su mayoría de
sectores populares, pero hay un porcentaje de sectores medios y otro tanto de
sectores altos, quiero decir que no existe exclusión de la marinera por razones
económicas, ni por razones culturales, por eso que se han organizado concursos
de marinera, además de los lugares ya mencionados, en Pucallpa, Puno, Madre de
Dios, Amazonas, Cusco, Junín, etc. y en países varios como USA, Japón,
Argentina, Italia, España, Francia, Australia, entre otros. Lo mas comentado es
la presencia de parejas de marinera del Japón y USA que sin articular palabra
alguna en castellano concursan en Trujillo.
Concluyo que si bien las representaciones institucionalizadas de estado-nación
generan conductas particulares indulgentes frente a creaciones culturales
nativas éstas no son por efecto de una política de estado que fomente la
creatividad cultural de los sectores populares sino porque los propios
practicantes han sido capaces de apropiarse del capital simbólico de la nación.
Cuando llegaron los primeros migrantes norteños que bailaban marinera y
comenzaron a tener acogida, los limeños, acostumbrados ideológicamente a creer
que todo lo que tenia características nacionales debería ser producido en
Lima, sostuvieron que la marinera era única, sin apellidos, que en Lima nació
y que en Lima fue rebautizada por Abelardo Gamarra, y que el norte puede llamar
con cualquier otro nombre a lo que ellos llaman marinera, tondero por ejemplo,
pero no marinera (Santa Cruz, 1973); en realidad los limeños pretendían que lo
que se bailaba en Lima debería denominarse marinera a secas y no marinera limeña.
Pero los norteños no se inmutaron, trabajaron con paso de hormiga pero seguros,
las migraciones masivas de las últimas décadas, mas proclives o identificarse
con productos culturales provincianos, inclinaron la balanza, y los norteños sí
quieren identificar a su danza como marinera norteña; a la larga ganaron la
batalla, trabajando sistemáticamente tejieron su red y ampliaron su mercado y
han convertido su producto en una necesidad nacional. Aunque para los concursos
de marinera limeña exista financiamiento por parte de poderosas empresas
cerveceras, estos no logran convocar ni la mitad de lo que logra un concurso
mediano de marinera norteña; mas todavía, las parejas de marinera limeña, en
su mayoría, primero aprendieron a bailar marinera norteña.
Un
segundo elemento que se desprende de lo anterior es la persistencia en la
identidad de lo que se esta bailando: se trata de una marinera norteña, la
representación de lo regional actúa de forma tácita; todos los concursos son
convocados especificando el vocablo regional, la mayoría de los nombres de las
academias hacen referencia al norte, los profesores proceden del norte, en el
norte esta el lugar de "peregrinaje" anual de todos los ejecutantes y
amantes de la danza repartidos en el mundo entero; en consecuencia el emblema de
la identidad regional es un motor que convoca voluntades y sirve para aunar
esfuerzos; la práctica de una expresión cultural como la marinera amplía los
horizontes de lo regional, es un mecanismo ideológico alternativo para
proyectar lo regional a espacios nacionales y desde éstos al concierto de
culturas en el mundo. Pero es un regionalismo convocante, que conquista, que
absorbe, es abierto a otras voluntades, el lenguaje artístico actúa como
elemento atrayente, de forma sutil y sensibilizante, cual sirena encantadora, lo
envuelve en su red y lo convierte en uno de los suyos.
Los
convocados que aparecen con mayor frecuencia son los migrantes, la red tejida
desde Lima sigue los caminos de las migraciones internas y externas, los
migrantes andinos o sus descendientes encuentran en la marinera un adicional o
nuevo elemento de identidad, presumo que las aspiraciones de los migrantes
tienen su encuentro en la capital con otras similares y que los andinos
encuentran menos excluyentes las prácticas culturales costeñas, pero
provincianas, que sus propias prácticas culturales. La apertura hacia grupos
sociales mayores, la búsqueda de inserción en el mercado mundial, la salida
del propio espacio actúa como un factor generador de expectativas y
desequilibrios tanto emocionales como afectivos; los grupos de marinera norteña
les proporcionan ese componente ideológico de respuesta a sus aspiraciones:
posibilidad de interactuar con diferentes grupos sociales, sentido de
pertenencia a un colectivo humano, sentirse en un espacio menos excluido que el
propio u original, tener la posibilidad de ser comprendido en su provincianismo,
agenciarse de un recurso que asimila la modernidad desde el trabajo del cuerpo
pero que al mismo tiempo afirma identidades nativas; y llega a este espacio a
competir, llega a realizar los mayores sacrificios para tener un lugar de honor
y de respeto en un colectivo mayor al propio.
El
colectivo mayor al propio no es homogéneo, a su interior surgen las
diferenciaciones que no son por razones económicas ni culturales, son por
razones artísticas, la diferenciación surge por la calidad en la ejecución de
la danza, los principiantes son los excluidos.
Pero
los norteños tejieron una red social alrededor de su práctica, lo tejieron con
mucha meticulosidad y paciencia, producen y consumen el producto, han cerrado el
circuito económico, y de su propio mercado en continua expansión van surgiendo
las especializaciones; la división social del trabajo no sólo se produce en la
enseñanza sino que también se detecta en la parafernalia que rodea al / a la
bailarín(a), hay unos confeccionistas de un estilo y otros de otro, hay
joyeros, hay vendedores de videos, de fotografías, de cassettes, de CD, de
sombreros, de mantos; los más de ellos a dedicación exclusiva. Me atrevo a
sospechar que estamos frente a características propias de las formas
transicionales del capitalismo, la fundamental de ella es la división social
del trabajo, pero para este caso el producto explotable es un recurso cultural,
recurso que ha permitido generar a su alrededor todo un movimiento económico.
Concluyo este ensayo haciendo una referencia a la globalización, a la idea que el mundo responda a un solo marco referencial; entendemos que en el mundo de las finanzas la globalización es un hecho que no admite discusión, los flujos financieros se transportan de un lugar a otro sin posibilidad de identificar su origen, las fronteras nacionales dejaron de tener importancia para ser rebasados por los capitales transnacionales; el mundo de la economía esta siguiendo los pasos del mundo financiero y poco a poco se proyecta a las naciones un único modelo económico, salirse de él es convertirse en un paria, el modelo único puede tener errores pero tiene que corregirse por si mismo, imposible buscar salidas por medios propios o marginales; pero la cultura aún no muestra signos de globalizarse o mejor en la cultura se encuentran muchos factores diferenciadores, y es en la cultura donde se han producido los mayores reveses para los adalides de lo global; los fundamentalismos y los nuevos nacionalismos reclamando sus propias fronteras adquieren fuerza y presencia activa en el mundo; dentro de ese aspecto, en la lucha por hacer sentir su presencia, las culturas que tienen elementos diferenciales que mostrar cuentan con el arma apropiada que les permite entrar como productores en el concierto de culturas en el mundo, y la cultura norteña es lo suficientemente elástica como para transformar sus códigos estéticos externos en susceptibles de ser comprensibles por cualquier otra cultura, por su capacidad para asimilar herramientas culturales externas y para convertir el producto tradicional en un producto mejorado, finamente acabado.
La
asimilación de la modernidad que se incorpora a través de las tecnologías
corporales, pero con sujetos sociales actores que utilizan esa tecnología para
mejorar las formas externas de expresión y así ofertar un producto tradicional
de la cultura norteña con un alto contenido estético; esos mismos actores con
capacidad de dominio de las reglas del mercado; con todas estas cualidades la
cultura norteña puede entrar al nuevo milenio con grandes expectativas; el
norte que se abrió al mundo con el descubrimiento de la Tumba del Señor de Sipán
aunque fue para valorar su pasado y para transformar el imaginario prehispánico
nacional y mundial, con la práctica de estas expresiones culturales se abren
paso con fe en el futuro, pero sobre todo en calidad de productores.
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