NOTAS SOBRE LIMA Y EL CRIOLLISMO
EL SUEÑO DE UN CRIOLLO
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
El 18 de octubre de 1944, el Presidente Manuel Prado Ugarteche da la Resolución
Suprema que establece que el 31 de octubre de cada año se celebraría el "Día de
la Canción Criolla", con la finalidad de exaltar los aires costeños de la música
peruana. Pero, la idea de tener esa celebración no salió de parte de las
autoridades, sino que se debió a las persistentes gestiones de un amante del
criollismo, Juan Manuel Carrera del Corral, quien tenía el sueño de que nuestra
música criolla pueda tener un día en el que se le recuerde y celebre como
se debe.
Juan Manuel Carrera del Corral nació el 11 de mayo de 1904 en la ciudad de Lima.
Fue creciendo a la par con el crecimiento de la música criolla por la cual llegó
a tener un gran amor, cariño y pasión. El no era cantante ni músico, puesto que
no sabía tocar ningún instrumento. Sin embargo, sentía muy dentro nuestra música
y ese sentimiento hizo que naciera dentro suyo el deseo de hacer algo por ella;
el hacer que sea posible, por parte de las autoridades, un reconocimiento
oficial que exalte nuestro criollismo... y ese fue su sueño.
Carrera era aficionado a las corridas de toros, peleas de gallos, jaranas y,
sobre todo, era gran devoto de nuestro Señor de los Milagros, habiendo sido
también cargador de sus andas. Fue muy querido en vida por su bondad, nobleza y
don de gente que siempre demostró ser. Aunque a veces fue incomprendido, quizás
por ser un soñador que tuvo un sueño difícil de que se haga realidad en esa
época.
Trabajaba como operario en "El Comercio" y su amor por el criollismo lo llevó a
ser Presidente del Centro Musical "Carlos A. Saco". Dicho centro musical fue el
primero en su género y estaba localizado en la Plaza
Buenos Aires, en la esquina de las calles Acequia de Islas y Los
Naranjos, actual esquina del Jr. Huánuco con el Jr. A. Miró Quesada, Barrios
Altos de Lima. Se fundó, el centro musical, en el año de 1935 en homenaje a ese
gran compositor, guitarrista y pianista que fue Carlos A. Saco, quien falleció
el 18 de febrero de 1935 como consecuencia de una pulmonía doble que le dio dos
días antes al retornar, de madrugada, de una fiesta a la que había asistido con
su bohemio grupo de Cocharcas: Ángel Monteverde, Víctor Echegaray, Pancho
Estrada, Carlos Bahamonde, Alejandro Ascoy y otros. Fueron trece de sus amigos
de la bohemia, y admiradores de Saco, quienes decidieron honrar al gran
compositor y músico fundando el primer centro musical del criollismo. Un año
después, sucedería lo mismo con el fallecimiento de Felipe Pinglo el 13 de mayo
de 1936 al fundarse, tres días después de su muerte, el Centro Musical "Felipe
Pinglo".
Juan Manuel Carrera, como Presidente del Centro Musical "Carlos A. Saco", tocó
una puerta tras otra en busca de apoyo para lograr su sueño, hasta que éste
empezó a hacer eco en otros y se logró que el Presidente Manuel Prado Ugarteche
diera, el 18 de octubre de 1944, la Resolución Suprema que oficializaba el 31 de
octubre de cada año como "Día de la Canción Criolla".
El Señor de los Milagros, Patrón de Lima, bailó como nunca en sus andas ese 18
de octubre. Es que nuestro Señor estaba en las calles cargado en hombros de sus
devotos, siendo uno de ellos Juan Manuel Carrera del Corral a quien el Señor, en
su día de procesión, le concedió el milagro de ver su sueño hecho realidad. El
31 de octubre de 1944 se celebró, por primera vez, el "Día de la Canción
Criolla" en la Plaza
Buenos Aires de los Barrios Altos, la cual estaba atiborrada de gente que
había asistido, desde todos los rincones de Lima y Callao, a celebrar el día de
la música popular. El Presidente Manuel Prado Ugarteche se hizo presente en
dicha celebración y desde los balcones del Centro Musical "Carlos A. Saco", que
daban a la Plaza
Buenos Aires, declaró instaurado de manera oficial el "Día de la Canción
Criolla".
Los años siguientes se vio a Juan Manuel Carrera animando fervorosamente nuestra
música criolla, especialmente en su día. Pero un triste día de fines de la
década de los 50's, del siglo pasado, Carrera partió de este mundo dejando al
criollismo de luto. Este 31de octubre en que se suele festejar el "Día de la
Canción Criolla" y recordamos a los pioneros de nuestra música, así como también
a todos aquellos que la engrandecieron, y se alienta y apoya también a los
valores actuales; recordemos y brindemos también por ese personaje sencillo y
criollo a quien los peruanos debemos el que nuestra música popular tenga un día
en el calendario para su celebración: Juan Manuel Carrera del Corral.
LA LIMA DE MIS AMORES
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
"Qué viva Lima, viva mi patria / hermosa tierra de promisión / ciudad
adornada de tauromaquia, / de vivanderas y serenatas, / que hermosa es Lima tu
tradición"... "Lima Criolla", vals peruano con el que
Manuel Raygada le brindó su homenaje a la ciudad de Lima.
La ciudad de Lima, la famosa "Ciudad de los Reyes" o "Ciudad Jardín",
como también se le conoció en un pasado no muy lejano, está en su mes de
aniversario. Dondequiera que haya estado siempre me ha gustado
resaltar lo bueno que tiene mi Lima, y digo que es mía porque hasta donde yo sé,
todavía no la he vendido ni está en mi mente hacerlo.
"Oh, Lima de encanto y primor / balcón florido
asomado al mar / ciudad con ritmo de canción / y gracia de tapada colonial. /
Gallarda capital del sur / colmada de progreso y de tradición, / Oh, Lima el
embrujo hechizante / de locos imperios tienes la pasión / la magia en terreno
incario / del gran virreinato la gran altivez"... versos con los que Jorge
Huirse y Enrique Portugal nos hacen bailar al ritmo de polca con la canción
"Lima".
Lima es una ciudad que se hace querer con su música, su comida y el cariño de
su gente. Es por ello que Lima es y será una ciudad que difícilmente alguien
pueda olvidar. Para muchos el amor por Lima es un idilio eterno que durará toda la vida y que aún después de muerto, seguirá
trascendiendo.
La Lima que Ricardo Palma inmortalizara en sus famosas tradiciones, la Lima que
batalló contra el invasor, la Lima que Chabuca Granda adoraba y con quien se
identificó a través de sus composiciones, la Lima del Señor de los Milagros,
la Lima de Santa Rosa y San Martín de Porres, esa Lima atravesada por el río Rímac
es la que uno ama y lleva en su corazón.
"Así es la Lima que quiero / y esa es la Lima que
lloro, / la ciudad de mil quimeras, / la del trapío que adoro, / la que dio la
marinera, / la que sabe a resbalosa, / ¡a qué volverla modosa / si esa es la
Lima de veras!"... estrofa del vals peruano "Lima de veras" de
nuestra grandiosa Chabuca Granda.
La Lima de Augusto Polo Campos, donde cada Domingo a las 12 después de la misa
muchas parejas todavía se reúnen en las plazas y parques a pasear y cantarse
su amor al compás de algún vals peruano, ya sea del Zambo Cavero o de la
grande Eva Ayllón. Esa es la Lima donde Oscar Avilés hace llorar a la guitarra
con sus acordes incomparables.
La Lima de las tapadas y de la Perricholi... esa Lima de mujeres hermosas,
inteligentes e ingeniosas, que tienen una gracia y salero sin igual que lo
demuestran en su andar y al sonreír.
"Limeña que tienes alma de tradición, / repican las
castañuelas de tu tacón / pasito a paso vas caminando, / por la vereda que va
entonando, / como si fuera un bordón / compases de marinera con tu tacón. /
Boquita de caramelo cutis de seda / magnolia que se ha escapado de la alameda /
en tu sonrisa hay un pañuelo / que enamorado llega hasta el cielo / perfumado
de Jazmín, / para bailar marinera con San Martín"... un justo homenaje y
reconocimiento a la belleza, gracia y encanto de la mujer "Limeña" en
este hermoso vals peruano de Augusto Polo Campos.
La Lima con su corrida de toros, sus turrones, sus anticuchos y picarones. La
Lima de los tamales, la revolución caliente y tradiciones muchas de ellas
olvidadas. Esa es la Lima que abarrota estadios cuando juegan fútbol Alianza
Lima con Universitario de Deportes.
La Lima que la UNESCO catalogara como Patrimonio Cultural de la Humanidad, con
sus balcones virreinales; el Palacio Torre Tagle; los Conventos de San
Francisco, Santo Domingo, de los Descalzos y el de San Agustín; el Paseo de
Aguas; la Alameda de los Descalzos y el Puente de los Suspiros. Esa es la Lima
bella, llena de arte, cultura e historia.
"¡Oh! Lima, tan hermosa, / te brindo esta canción / de alegre melodía, /
vibrante de emoción, / pues siempre tu fragancia / se impregna en nuestras
almas, / y aunque de ti me aleje / se queda el corazón".... del vals
peruano "Lima, Ciudad Jardín" de Willy Hartmann Eguren.
La Lima con sus construcciones modernas como el Jockey Plaza o Larco Mar;
globalizada con McDonald's, KFC, Ripley, Santa Isabel; y culturizada con el Gran
Parque de Lima.
Esa es la Lima antigua y moderna que aunque pasen los años uno siempre lleva
muy dentro del corazón, y a la que nunca dejará de cantarle ni de resaltarla
por más lejos que uno se encuentre.
"Lima de mis amores, aquí tienes tu canto / en la voz
de un limeño que te ama de verdad, / que conoce con Palma tus bellas
tradiciones / y recuerda con Gálvez la Lima que se va"... estrofa de
"Lima de mis amores", composición con la que Lorenzo Humberto
Sotomayor expresa su amor por Lima.
LIMA Y SU ENCANTO
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
La ciudad de Lima ha cambiado mucho en las últimas décadas, producto de la
modernidad que se experimenta a nivel mundial. Sin embargo, aún conserva
construcciones que son monumentos históricos y culturales que hicieron que el
12 de diciembre de 1991, la UNESCO le atorgara el título de "Patrimonio
Cultural de la Humanidad".
Lima es también costumbres y tradiciones, aunque algunas de ellas se hayan
perdido, pero que gracias a grandes personajes como el tradicionista Ricardo
Palma, el poeta José Gálvez o el pintor Pancho Fierro, tenemos conocimiento de
ellas.
Lima es su gente, alegre, cariñosa, jaranera y dueña de una picardía, sana,
que llama la atención a otros.
Lima es también querida por su comida, su música y bailes que ha adoptado, en
su suelo, los de todo el Perú.
Lima es una ciudad que, al igual que cualquier otra en el mundo, también tiene
sus cosas malas, pero en lo personal a mí me gusta destacar y resaltar lo bueno
que tiene mi Lima, la ciudad donde nací y de la que me siento orgulloso que sea
un Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esa Lima a la que no dejo de cantarle y
expresarle mis sentimientos por ella, algunas veces en verso, porque Lima está
llena de encanto y es también conquistadora; lo mismo que romántica, soñadora
y poética, al igual que sus mujeres y su mismo nombre...
El nombre de Lima
suena dulce,
como la dulzura de la mujer limeña...
tiene gusto,
como los besos de la limeña...
se escucha bien,
como los susurros de la limeña...
es corto como el tiempo
que nos cuesta admirar a la limeña...
llena el ambiente de exquisitez,
como el aroma que emana de la limeña...
conquista, agrada y nos enamora,
como el suspiro de la limeña.
CURIOSIDADES LIMEÑAS
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
A la ciudad de Lima se le ha llamado también como: "Ciudad de los
Reyes", "Ciudad Jardín", "Reina y Perla del Pacífico",
"La tres veces coronada villa", "Ciudad de campanas y de
campanillas" y otros títulos nobiliarios que se ganó por su belleza, poesía
y cultura que en ella había. Pero, contrastando con ello, a Lima también la
han llamado "La ciudad de los gallinazos" y "Lima la
horrible".
A inicios del siglo XVII, en el año de 1613, la ciudad de Lima tenía solamente
25,000 habitantes. Diecisiete años después, su población fue más del doble
ya que, según el Padre Cobo, en 1630, Lima tenía 60,000 habitantes de los
cuales 5,000 eran indios y 30,000 eran negros, el resto eran españoles. Lo que
significa que, por ese tiempo, la población de raza negra era mayoría en Lima.
Por ello, "Quien no tiene de inga tiene de mandinga".
Más de doscientos años después, en 1857, Lima tenía solamente 94,195
habitantes, según el censo levantado por Manuel Atanasio Fuentes. Lo que
significa que en 227 años la población de Lima creció 50 por ciento nomás.
El avance intenso de la población empezó a partir de 1920, cuando Lima contaba
con 198,875 habitantes que creció, casi 40 años después, a un poco más de
1.5 millones, según el censo de 1961. Un poco más de
40 años después, según el censo de fines de 2005, Lima bordea los 7.5
millones de habitantes, representando casi el 30 por ciento del total de la
población en el Perú.
A muchos les gusta tener mascotas en sus casas siendo las más populares los
perros y gatos. ¿A quién se le ocurriría tener un ave de rapiña como
mascota?. Ello sucedió en la famosa Quinta Heeren de los Barrios Altos, en
Lima, donde a inicios de la década de los 40's los habitantes de dicha quinta
tenían un cóndor como mascota. "La Pochola" era el nombre con el
cual se le conocía a este personaje que llegó a ser muy popular en esa
tradicional quinta limeña que forma parte del Patrimonio Cultural de la
Humanidad.
"La Pochola" solía jugar con los vecinos de la quinta y hasta con los
perros que allí habitaban, pero le gustaba salirse de la quinta, de vez en
cuando, y cuando la gente que circulaba por el Jr. Junín la veía, se quedaba
aterrorizada y hasta el tráfico se detenía, sobre todo, cuando a "La
Pochola" se le ocurría abrir sus grandes alas. En una de esas escapadas,
un tranvía atropelló a "La Pochola" matándola y dejando muy
sentidos a todos los vecinos de la famosa quinta ya que no iban a poder gozar más
de la presencia y el cariño de su mascota.
En el Jirón Trujillo, distrito del Rímac, se encuentra la iglesia más pequeña
del mundo, "Nuestra Señora del Rosario", que también se le conoce
como "Capillita del Puente", por hallarse cerca del Puente de Piedra.
Las dimensiones de la iglesia son de 8 metros de ancho por 12 metros de
profundidad.
La hermosa estatua del Libertador Simón Bolívar que se encuentra en la
"Plaza Bolívar", frente al Congreso de la República, fue tan
admirada desde su inauguración que en la ciudad de Caracas, Venezuela, hay una
plaza que tiene una estatua idéntica a la que hay en la Plaza Bolívar de Lima.
El gobierno venezolano, maravillado por la belleza de dicha estatua, pidió
permiso a las autoridades peruanas de entonces para utilizar los moldes con que
se construyó dicha estatua en Europa.
El Amancay, una flor atractiva que es emblema de la ciudad de Lima, puede ser
admirada sólo tres semanas al año brotando alrededor del 24 de junio para
luego desfallecer a mediados de julio. La Pampa de Amancaes, en el Rímac, debe
su nombre a la flor y fue escenario de una de las fiestas costumbristas que
formaba parte de las tradiciones de la ciudad de Lima, "La Fiesta de
Amancaes". Hoy en día el amancay
ha desaparecido por completo del Rímac y la Pampa de Amancaes queda sólo en el
recuerdo y en la letra de algunas canciones criollas que la mencionan. Pero se
puede encontrar el amancay en las lomas de
Pachacámac, en un área protegida que ha tomado el nombre de "Santuario
del Amancay".
"La Huerta Perdida", uno de los lugares más tugurizados de Lima y
que, lamentablemente, fue convertido en cuna y refugio de delincuentes, no debe
su nombre al hecho de que la gente se pierda allí sino que durante la colonia
el virrey La Serna con su esposa mandaron preparar una huerta hermosa en esa
zona para lo cual hasta ordenaron que les trajeran de España cinco mil plantas.
La huerta era tan bella que no sólo causaba admiración sino también la
envidia de algunos que decidieron robar las plantas, de a poco, por las noches.
Llegó un día en que ya no quedaban plantas en dicha huerta así que el virrey
y su esposa, tristes por el hecho aquel, decidieron llamarla "La Huerta
Perdida".
La famosa Calle Capón, que desde hace muchos años es el Barrio Chino, no debe
su nombre a algún chino o palabra china, ni tampoco nació con los chinos que
llegaron a Lima, como equivocadamente es mencionado por muchos. Los primeros
chinos que llegaron al Perú lo hicieron en 1849 y recién en 1855 empezaron a
ubicarse por el centro de Lima, especialmente en el "Callejón Otayza"
que quedaba en la esquina del actual Jr. Ayacucho con el Jr. Ucayali, donde
empezaba la Calle Capón. En dicho callejón, los chinos vivían completamente
hacinados durmiendo hasta en los suelos de las habitaciones. Según el Dr. César
Borja, quien por el año de 1880 hizo un estudio de las condiciones en que vivían
los chinos, en el "Callejón de Otayza" él encontró 650 chinos
viviendo en 80 habitaciones pequeñísimas. En la finca del costado del callejón
aquel, vivían 420 chinos repartidos en 63 celdas diminutas.
El origen del nombre de la Calle Capón se remonta al siglo XVII, doscientos años
antes que llegaran al Perú los primeros inmigrantes chinos, cuando en esa calle
vivía un sacerdote de nombre Manuel Loayza quien tenía como apodo "Capón",
así que desde el siglo XVII esa calle se conoció con el apodo del mencionado
sacerdote. La Calle Capón, en el actual Jr. Ucayali, era también una cuadra
grande que abarcaba desde el actual Jr. Ayacucho hasta el Jr. Paruro; lo que
significa que comprendía a las actuales sexta y séptima cuadras del Jr.
Ucayali, como figura en el plano de Lima de 1858. Sin embargo, hoy en día
llaman solamente Calle Capón, por desconocimiento, a la parte comprendida entre
el Jr. Andahuaylas y el Jr. Paruro, que vendría a ser la séptima cuadra del
Jr. Ucayali.
Cuando los chinos que se establecieron en Lima llamaban a comer, decían
"chi fan", que significa a comer arroz. El ingenio y la
"chispa" del limeño relacionó aquello con los lugares donde se
expendía la comida china procediendo a llamarlos "Chifa". En la
actualidad "Chifa" es el restaurante chino.
EL CHINO DE LA ESQUINA
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
Una de las tradicionales características y costumbres de la Lima de hace
algunos años es la famosa esquina del barrio, punto de reunión de los
muchachos y jóvenes del barrio para conversar, hacerse bromas, poner
"chapas" o sobrenombres, enterarse de lo que acontecía por el barrio
y alrededores, ponerse de acuerdo sobre el próximo partido de fulbito o fútbol
y también para piropear a las muchachas del barrio.
En una oportunidad, Rulli Rendo me comentó que él se preguntaba por qué había
desaparecido la esquina del barrio. En su recorrido por Lima, Callao y
Balnearios pudo observar que solamente tienen "esquina" los Barrios
Altos, Lince y en un bajísimo porcentaje el distrito del Callao. Según lo que
había conversado con un amigo, se había dado cuenta que la vieja esquina es
hoy en día una "esquina virtual" que ha sido tomada por las cabinas
de internet.
Aquel comentario de Rulli trajo a mi memoria la esquina de mi antiguo barrio,
durante mi niñez y adolescencia, en la intersección del Jr. Ayacucho con el
Jr. Ancash en los Barrios Altos de Lima. Esa esquina era nuestro punto de reunión
de todos los muchachos del barrio, a toda hora, donde la pasábamos de lo mejor
bromeando con los amigos y también apreciando las bellas féminas que vivían
en nuestro barrio y
que tenían que pasar por la esquina aquella ya que allí había una bodega, o
tienda de abarrotes, de propiedad de un "chino".
Los chinos y sus descendientes siempre han tenido espíritu de comerciantes, por
ello solían tener una bodega localizada, mayormente, en la esquina de los
barrios. En el caso del chino de la esquina de mi antiguo barrio, éste
realmente no era chino ni descendiente de algún chino, sino que era un japonés
que vivía en Perú desde pequeño y como su bodega era grande y bien surtida,
con él trabajaban sus hijos y otros familiares. Todos ellos eran descendientes
de japoneses, a los cuales la costumbre limeña de llamar "chinos" a
todos los asiáticos, les hizo conocerlos de esa manera.
Casi todos los barrios tenían su "Chino de la Esquina", llegándose a
convertir en un personaje pintoresco de la Lima de hace algunos años. Las
características y costumbres de todos ellos eran casi similares. Al chino de la esquina lo identificaba el tener un cigarro siempre en la boca,
el lapicero en la oreja, los gatos, la libreta con los fiados, el arroz y el azúcar
despachado en papel de color caqui y al que daban varias vueltas, rápidamente,
sin derramar ni un granito de azúcar, y otras cosas más que eran algo típico
de los chinos comerciantes. Otra característica antigua de ellos era que casi
todos los chinos se llamaban José y sus esposas se llamaban María; ello parece
que se debía a que habían adoptado esos nombres en reemplazo de sus nombres en
idioma chino.
La tienda del "chino" de la esquina de mi antiguo barrio no fiaba,
aparentemente, y tenía un letrero que decía: "Si fío, pierdo lo mío. Si
doy, a la ruina voy. Si presto, al cobrar molesto. Para evitar todo esto, ni fío,
ni doy, ni presto". Con ello la gente no pedía fiado, pero como eran
humanos y, sobre todo, amigos de todos, fiaban
a escondidas de otros no anotando lo que se debía en ninguna lista y diciendo
solamente que les paguen después a ellos mismos ya que eran varios los miembros
de la familia, dueña de la bodega aquella, que
trabajaban allí. Recuerdo muy bien que durante unas temporadas difíciles en
que la situación económica de mi familia era crítica, los de la bodega del
"chino" de la esquina, conscientes de aquello, le ofrecían fiado a mi
madre, por ello es difícil que uno pueda olvidarse de la parte humana que había
detrás del comerciante.
Aquella bodega tenía tres puertas, dos de ellas daban al Jr. Ancash y la otra
al Jr. Ayacucho. Por ser esa esquina lugar de tránsito obligado para los que
vivían más arriba de los Barrios Altos, tenía mucho movimiento comercial y, a
sabiendas de ello, felizmente nunca fue asaltada. En cierta forma, como esa era
nuestra esquina del barrio, siempre había muchachos y jóvenes allí reunidos
que, a la vez, velábamos porque nada malo le pase al barrio... éramos una
especie de "serenazgo gratuito" del barrio.
Hace algunos años, cuando desde Australia viajé a Japón a encontrarme allá
con una de mis hermanas quien viajaba desde Perú a participar, con una delegación
peruana, en una Feria Internacional de la Moda,
decidimos al final de la feria visitar a unos amigos de la infancia que sabíamos
estaban viviendo en Nagoya. No los veíamos desde hacía varios años y ellos ya
tenían cinco años viviendo en Japón sin haber visto, desde entonces, a ningún
amigo de Perú ni a ningún familiar. Una pareja de hermanos, hombre y mujer,
con quienes prácticamente crecimos como si fuésemos familia ya que vivíamos
en la misma quinta de la Calle Tigre en los Barrios Altos, así que estando en
Japón no podíamos irnos de allí sin verlos.
Dejamos un mensaje en el trabajo de mi amigo para que nos llamara al teléfono
de la feria que se estaba desarrollando en la ciudad de Osaka y al día
siguiente nos avisaron que teníamos una llamada telefónica. Era mi amigo a
quien no veía por varios años y que al escuchar mi voz se quedó mudo no
sabiendo que decir y, tal vez, por que pensó que el extranjero me había
cambiado. Al notar su silencio y nerviosismo inicial opté por decirle: "¿cómo
estás 'Cara de Buque'?... estoy con Silvia en Osaka y queremos
visitarlos". Mi amigo al escuchar su "chapa" de la infancia se
empezó a reír y se alegró de saber que deseábamos verlos. Dos días
estuvimos con ellos recordando muchas anécdotas de nuestra infancia, contándonos
también los sabores
y sinsabores de nuestras vidas en los últimos años.
Mi amigo me contó que un día llamó por teléfono a una agencia, en Tokio, por
intermedio de la cual podía enviar dinero a Perú. Al dar su nombre el empleado
de la agencia susurró... "¿Cara de Buque?"... y mi amigo dijo
que si, que se trataba de él. El empleado resultó ser un amigo nuestro de la
infancia y que era hijo del "chino" de la esquina de mi barrio, por
ello reconoció su nombre ya que se acordaba de todos los amigos de su antiguo
barrio.
Esa bodega de la esquina de mi barrio hace muchos años que desapareció, ya no
hay bodega ni ningún chino allí, pero los muchachos que viven en mi antiguo
barrio todavía se reúnen en esa esquina para hacer lo mismo que solíamos
hacer, años atrás, con mis hermanos y amigos.
Los tiempos han cambiado y si muy bien la mayor parte ya no podemos ver, vivir y
sentir ese calor de amistad, esa "palomillada" sana y pícara que
experimentamos en nuestra esquina del barrio, quizás esos
recuerdos y nuestro inconsciente nos ha trasladado a una "esquina
virtual" en la internet, donde ahora, con los amigos, hacemos algunas de
las cosas que solíamos hacer de muchachos en nuestra antigua esquina del
barrio.
SOBRE JORGE BRAVO DE RUEDA
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
El pianista y compositor Jorge Bravo de Rueda nació el 13 de setiembre de 1895
en la ciudad de Chancay, provincia de Huaral, departamento de Lima. Compuso
canciones en diferentes ritmos, entre las cuales están "Noche
Invernal", "Ojitos Limeños", "Corazón de Gitana" y
"Canción del Rímac". Fue el creador del fox incaico siendo su
mundialmente famoso "Vírgenes del Sol" quien iniciaría este ritmo;
luego seguiría "Túpac Amaru", también de su autoría.
Durante la época incaica, las Vírgenes del Sol o acllas eran mujeres escogidas
desde la pubertad las cuales recibían una educación especial que incluía el
dominio de las artes domésticas y la iniciación en los secretos de la religión
y el culto. Según Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, como las Vírgenes
del Sol iban a ser mujeres del Sol, éstas tenían que ser de su misma sangre,
es decir hijas de los incas o de sus deudos y además legítimas, de sangre
real, que era la misma del sol.
En su obra, Jorge Bravo de Rueda describe la grandeza del imperio incaico con su
dios principal, el Sol o Inti, el inca como jefe supremo y las Vírgenes del
Sol, que vendrían a ser el tema principal de su inmortal obra.
Jorge Bravo de Rueda falleció el 22 de noviembre de 1940 en el Rímac, barrio
en el que vivió desde pequeño cuando sus padres dejaron Chancay para mudarse a
la capital.
La consagración mundial de "Vírgenes del Sol" vendría cuando la
cantante peruana Yma Sumac, radicada en Estados Unidos, la graba en 1951. Yma
Sumac interpretó "Vírgenes del Sol" en diversos escenarios del mundo
entero y, después de ello, dicha canción formó parte del repertorio de los
cantantes más renombrados del mundo.
Hay un proyecto de ley presentado en el Congreso de la República que propone
crear la Universidad Nacional "Jorge Bravo de Rueda Querol", con sede
principal en la ciudad de Chancay. Aún no se ha aprobado la creación de dicha
universidad, pero su sola propuesta es, de por si, un magnífico reconocimiento
hacia nuestro gran compositor chancayano.
LAS CHAPAS EN EL PERÚ
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
Una costumbre peruana, que viene desde la colonia, y que se hace notar más en
los colegios o entre los grupos de amigos de la infancia es el poner
"chapa", apodo o sobrenombre a todo el mundo. Creo que
encontrar alguien en el Perú, especialmente hombre, que no haya tenido
"chapa" es como encontrar la aguja del pajar.
Nuestros artistas, futbolistas, políticos y demás personajes públicos se han
ganado, mayormente, su "chapa" ya de adultos. Pero todos ellos han
debido tener alguna "chapa" durante su vida infantil, porque ello era
algo que no se dejaba para el otro día ya que siempre había alguien que estaba
al tanto de cualquier detalle, curiosidad o lo que estaba de moda para
"bautizar" con un nuevo nombre a los muchachos, pasando a llamársele,
en su barrio y el colegio, con su "chapa".
Las "chapas" tenían, y siguen teniendo, mucho de originalidad y
picardía. No podría olvidarme, jamás, de las que tenían los muchachos de
entonces en mi antiguo barrio: "Manongo", "Carita del
Cielo", "Calzón de vieja", "Loro", "El
Muerto", "Tomate", "Muelas", "Frontonero",
"Chino Lembi", "Simón Bolívar", "El frío",
"Loco Supe", "Hilitos", "Lando Buzanca",
"Chino Malo", "Cara de buque", "Rabito",
"Cara de Gallo", "Pecho de tabla", "Ricotudo",
"Cabi cabi", "Pajarito", "Siete pezuñas",
"Mr. Magoo", "Quini quini", "Loco Emilio",
"Salvaje", "La pantera rosa", "La Fiaca",
"Quiquiniasi" y otros más, porque todos tenían su "chapa".
Las chicas del barrio no se escapaban de la ingeniosidad de los muchachos.
Recuerdo a "La mueve - mueve", "La pecho de paloma", "La
pekinesa", "La Perricholi", "Las frías", "La loca
vincha" y demás
nombres que tenían su historia y el porqué de la "chapa" aquella.
Mi chapa desde niño fue "Pollito", me la pusieron cuando entré a la
primaria ya que era el menor de los hombres en mi familia y como en el mismo
colegio, que está en mi antiguo barrio, estudiaban mis hermanos mayores,
entonces a mí, por ser el último, el profesor de Educación Física me empezó
a llamar el pollito de los Mejía y así me quedé como "pollito",
incluso, entre mis amigos del barrio. Cuando voy a Perú y visito a mis antiguos
amigos de barrio o nos encontramos en cualquier lugar, ellos hasta ahora me
llaman así, "Pollo"
o "Pollito".... aunque ahora más parezca "Gallo".
Lo curioso de todo aquello es que muchos, en el barrio, se habían acostumbrando
a llamar a alguien por su "chapa" que no sabían, realmente, cual era
el verdadero nombre de los muchachos o de los personajes a los cuales se les
conocía solamente por su "chapa". Hay una anécdota de mi madre al
respecto. Hace pocos años, un amigo de la infancia llamó por teléfono a la
casa de mis padres; mi madre contestó el teléfono y el amigo aquel, luego de
saludarla, le preguntó por el número de teléfono de uno de mis hermanos. Mi
madre
le preguntó quien era la persona que llamaba y el amigo le dio su verdadero
nombre, a lo cual mi madre le contestó que no conocía a nadie con ese nombre
por lo que no podía darle el teléfono de ninguno de sus hijos. El amigo
insistió en decirle que era del "Tigre", la calle donde nacimos, y
que era amigo de la infancia nuestro. Mi madre trataba de recordar el nombre
aquel, a pesar que tiene muy buena memoria, pero no llegaba a reconocer el
nombre que le dio el amigo por teléfono. Entonces, el amigo, desesperado porque
no lo reconocían, le dijo a mi madre de que su "chapa" era "Simón
Bolívar"... ¡Ah!, ¡Simón Bolívar!, ¿cómo estás hijito? le dijo mi
madre al reconocer recién al amigo aquel por su "chapa" de la
infancia. Esa "chapa" de "Simón Bolívar" se la pusieron al
amigo aquel cuando éste empezó a dejar la adolescencia y empezó a gustarle
dejarse las patillas largas sin afeitarlas. Uno de mis hermanos fue el que le
puso la "chapa" aquella y de esa manera lo llamaban todos en mi
antiguo barrio.
Si algún día alguien no lo recuerda por su nombre, dígale su
"chapa" de la infancia y verá que lo recuerdan al instante, porque la
infancia es la etapa de la vida de las personas que no se puede olvidar.
LAS MUSAS DE LOS VALSES
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
La mujer, a través de los siglos, siempre ha sido, y seguirá siéndolo, fuente
de inspiración de poetas, pintores y trovadores. En el caso del vals peruano,
las mujeres que inspiraron a nuestros bardos criollos fueron: alguna novia, la
esposa, la madre, algún amor imposible, alguna amistad, alguna estampa limeña
y también alguna mujer que haya destacado en el canto o en otro campo.
Son tantas las musas a las cuales nuestros bardos criollos le dedicaron sus
composiciones, algunas con el nombre de ellas en las canciones y otras sin
mencionar el nombre, pero cuya historia fue dada a conocer más tarde por quien
creó los versos de la canción o por alguna amistad. Dichas historias son todas
interesantes, pero empezaré con la musa a la que se le dedicó un hermoso vals
que siempre lo sentí muy dentro mío, ya que fue creado para el ser más
maravilloso de la tierra, la Madre.
Doña María Luisa Ojeda de Acosta, madre de Manuel Acosta Ojeda, fue la musa
que motivó a nuestro gran compositor a crear el vals "Madre". El vals
"Madre" fue escrito por Manuel Acosta Ojeda el sábado 12 de
mayo de 1951, víspera de Día de la Madre, cuando con unos amigos se encontraba
en el bar "El Silletazo" de Surquillo y en la envoltura de una
cajetilla de cigarros empezó a escribir unos versos dedicados al ser que lo
trajo al mundo... "Madre, cuando recojas con tu frente mi beso / todos los
labios rojos, que en mi boca pecaron / huirán como sombras cuando se hace la
luz. / Madre, esas arrugas se formaron pensando / ¿Dónde estará mi hijo, por
qué no llegará? / Y por más que las bese no las podré borrar..."
Los Chamas estrenaron el vals "Madre" en Radio La Crónica y fue
cantado con tanto sentimiento por el intérprete "Pajarito" Bromley
que terminó llorando en pleno escenario, lo mismo que la mayoría de los que se
encontraban presentes en el auditorio. El vals "Madre", en el Perú,
se convirtió en una especie de himno a las madres.
Cuando se habla de la música criolla, especialmente del vals, se tiene que
nombrar al Maestro Felipe Pinglo, el inmortal bardo criollo, quien durante su
vida tuvo varias musas a las que le dedicó algún vals. "Amelia" fue
el primer vals que se conoce de Pinglo y que lo compuso cuando tenía 17 años
dedicándoselo a una vecina de los Barrios Altos... "En medio del bosque su
base levanta / una linda choza al pie de un arroyo; / allí vive mi Amelia, mi
anhelo, mi amada, / todita mi dicha, todo mi tesoro..."
Una morena muy hermosa que vivía en la Quinta Baselli, en la actual cuadra 13
del Jr. Junín, y que vendía anticuchos en una esquina de Cocharcas, fue la
musa del vals "Rosa Luz" de Pinglo... "La morena Rosa Luz que es
mi beldad / a quien amo con todito el corazón, / saborea las delicias del cariño,
/ ella vive muy feliz con su pasión. / En sus ojos se refleja la ansiedad, /
porque libe de sus labios el amor, / entre besos y suspiros, / sollozante me
confiesa / que su vida es mi afecto y mi calor..."
La mejor carta de presentación de Pinglo es a través de su vals "El
Plebeyo" del cual hay varias historias sobre su origen siendo una de ellas
la que cuenta que le ocurrió al propio Pinglo cuando él dejó sus Barrios
Altos para irse a vivir a La Victoria, por un tiempo, donde conoce a Giannina
Zucarello, una chiquilla de 17 años que era hija de un industrial italiano a
quien no le gustaba ese romance por lo que envió a Giannina donde sus abuelos
en Florencia: "(...) Después de laborar vuelve a su humilde hogar / Luis
Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo, / el hombre que supo amar, / y que
sufriendo está esa infamante ley / de amar a una aristócrata siendo plebeyo él..."
Hermelinda Rivera, esposa de Felipe Pinglo, fue la musa del vals
"Hermelinda" que Pinglo le dedicara antes de morir, pero que por esas
cosas de la vida y haberlo mantenido ella guardado por mucho tiempo, no es muy
conocido. Sin embargo, hay otro vals llamado también "Hermelinda",
cuyo autor es Alberto Condemarín, y que se ha convertido en uno de los clásicos
de nuestra música criolla. Lo anecdótico es que este vals de Condemarín tuvo
a la misma musa como fuente de inspiración, Hermelinda Rivera.
Alberto Condemarín era barrioaltino, al igual que Felipe Pinglo, y estaba
enamorado de Hermelinda Rivera, pero el Maestro fue quien se ganó el corazón
de Hermelinda Rivera. Se cuenta que Alberto Condemarín, con el corazón
destrozado por un amor no correspondido, escribió el vals donde describe su
pesar y poniéndole el nombre de la mujer que amaba en silencio,
"Hermelinda"... "Escucha, amada mía, / la voz de los cantares /
que brotan de mi lira / cual desolado son. / Malévola es tu ausencia / temiendo
mil azares, / enferma tengo el
alma / y herido el corazón..."
Anita, una trabajadora del Mercado Central, fue la musa a quien el compositor
barrioaltino Pablo Casas le dedicara su hermoso vals "Anita" en 1936.
Anita fue la compañera y madre de los primeros hijos de Casas, falleciendo ella
a temprana edad, pero habiendo disfrutado, antes, los versos que Casas le dedicó...
"Quisiera confesarte mi cariño, / quisiera que comprendas mi dolor; / no sé
como podré explicar / mi afecto, mi pasión, mi amor, / mas temo el llegar a
fracasar..."
Casi a fines de la década de los 50's falleció Juanita, la esposa de Andrés
Benites quien era amigo de Pablo Casas. El amigo aquel le pidió a Casas que le
compusiera un vals en homenaje a su esposa querida y Pablo Casas, en el
instante, empieza a entonar los primeros versos del vals "Juanita"...
"Por más que el tiempo pasa, / no puedo olvidarla, / profunda es la pena /
que lacera mi existir. / Conviértense en martirio / los días de mi vida, / por
la mujer querida / que fue mi adoración. / Juanita se llamaba / mi amor, mi
idolatría, / la única alegría / que reinaba en mi vivir..."
En la década del 40, cuando en una oportunidad en que Marina Navarro se
encontraba enferma, su esposo, el compositor Laureano Martínez Smart, sentado
frente al piano empieza a crear los primeros versos de su vals "Compañera
Mía" dedicado a su amada esposa... "Compañera mía, / santa
mujercita, siempre bondadosa, / que en mis horas tristes / y en mis alegrías
fuiste cariñosa; / quiero que reacciones / al horrible mal que hoy tanto te
agobia / y vuelva a sonreír tu carita hermosa..."
Elvira, la esposa de Don Lorenzo Humberto Sotomayor, fue la musa del hermoso
vals "Corazón" que Sotomayor compuso en 1945 cuando su esposa estaba
siendo operada y él con un amigo, que lo acompañaba en el hospital, salieron a
tomar un café. El amigo, para levantarle el ánimo le dijo: "Lorenzo, hay
que mirar hacia adelante, hay que reír". Don Lorenzo contestó: "Reír,
quién habla de reír"... seguidamente, en
una servilleta comenzó a escribir la letra de tan sentido vals... "Reír...
/ ¡quién habla de reír! / si en la vida todo es / sólo sufrir, sólo llorar.
/ Creer... / en la felicidad, / sólo es un sueño loco, / imposible realidad. /
Lo digo, / porque todo para mí / fue angustia y penar..."
Era el mes de marzo de 1949 y Adrián Flores Albán, que contaba con 22 años,
se enamoró de una chiquilla de 15 años de nombre Eva, quien vivía en la
localidad de Casitas, en el Departamento de Tumbes, a la que dedicó su famoso
vals "Alma, Corazón y Vida"... "Recuerdo aquella vez / que yo te
conocí, / recuerdo aquella tarde, / pero no me acuerdo / ni como te vi. / Pero
si te diré / que yo me enamoré / de esos tus lindos ojos / y tus labios rojos
/ que no olvidaré. / Oye esta canción que lleva / alma, corazón y vida; /
estas tres cositas nada más te doy...". El amor entre Adrián y Eva no
pudo ser, ya que ella se casó con un comerciante de la zona, pero quedó
escrita una hermosa página en la historia de la música criolla.
El vals "La Flor de la Canela" de Chabuca Granda inmortalizó a
Victoria Angulo de Loyola, a quien Chabuca le dedicó su famoso vals. Victoria
Angulo solía visitar a Chabuca en su trabajo de la Antigua Botica Francesa, en
la Calle Mercaderes, y le comentaba el trayecto que tenía que recorrer a pie, a
través del Puente de Palo, para regresar a su casa. Chabuca fue forjando así
una canción que se la iba cantando a las hijas de Victoria cuando ellas la
visitaban en su trabajo. Chabuca Granda firma "La Flor de la
Canela" en su cuaderno el 7 de enero de 1950 y se la cantó por primera vez
a Victoria Angulo en su cumpleaños, el 21 de julio de 1950... "(...)
Jazmines en el pelo / y rosas en la cara, / airosa caminaba / la flor de la
canela, / derramaba lisura / y a su paso dejaba / aromas de mixtura / que en el
pecho llevaba. / Del puente a la alameda, / menudo pie la lleva / por la vereda,
que se estremece / al ritmo de su cadera. / Recogía la risa / de la brisa del río
/ y al viento la lanzaba, / del puente a la alameda..."
El vals también lloró a intérpretes femeninas que fallecieron repentinamente,
como fue el caso de Lucy Smith, nacida en Bolivia pero que se hizo cantante en
Lima donde falleció el 1 de enero de 1950, a la edad de 23 años. Su trágica
muerte ocurrió al salir de una fiesta adonde había ido a celebrar el año
nuevo, pero nunca fue esclarecida del todo. Ella no cantaba música criolla
peruana pero si era una cantante muy cotizada de tangos y valses argentinos. Al
fallecer, dos valses lloraron su temprana desaparición. Los dos valses fueron
interpretados, inicialmente, por el trío "Los Cholos", pero el vals
"Lucy Smith" que pertenece a Abelardo Carmona y que fue grabado por
Los Embajadores Criollos, alcanzó un gran éxito... "Que tristeza y que
dolor / siento yo en mi corazón / al saber la desaparición / de la estrella de
la radio / que en vida se llamó: / Lucy Smith..."
La muerte de la intérprete Yolanda Vigil "La Peruana" el 7 de
setiembre de 1953, en la ciudad de Buenos Aires, a la edad de 34 años, fue
llorada por Aurelio Collantes con su vals "In Memorian a Yolanda
Vigil", habiendo sido grabado por "Los Morochucos"... "¡Yolanda!
/ En los risos del viento amargo de setiembre, / se enredó la saeta lila / de
los pregones dulces y ardientes. / Que el eco de tu voz, / y el vaivén de tu
figura, /
estamparon en los marcos / de guitarras y alegrías. / ¡Pregonera, sandunguera!
/ ¡Flor del alma jaranera!..."
Tres hermanas barrioaltinas, de la Calle del Carmen Alto, fueron las musas a las
cuales el compositor Amador Paredes "Parrita" les dedicó dos de sus
valses. Por inicios de los 50's, a la casa de la Familia Carrillo Pareja, en
Carmen Alto, solía concurrir Pablo Casas, Leturia, El Chino Soto, Amador
Paredes y otros criollos más que armaban unas jaranas de hasta tres días. Los
dueños de casa tenían siete hijos: Juan, Alicia, Rosa, Paula, Pancha, Irene y
Olga, así que cada cumpleaños empezaba con la respectiva serenata. Amador
Paredes, amigo de la casa, quiso dedicarle un vals a Rosa y otro a Paula, pero
al final hizo uno solo con el nombre de "Paula Rosa". Poco tiempo
después le dedicó otro vals a una de las hermanas menores de la casa, Irene,
vals que era muy cantado por todos los concurrentes a las jaranas que se
realizaban en aquella casa barrioaltina. (*)
El vals "Irene" fue grabado por "Los Embajadores Criollos" y
fue un gran éxito... "Irene, tú eres mi vida, / Irene, tú eres mi alma,
/ eres la diosa divina, / el amor de mis amores. / Yo de ti, enamorado, /
humildemente te ofrendo / esta canción, que con amor, / nació de mi corazón..."
Son muchas las historias sobre las musas de los valses, algunas hasta han
quedado en el anonimato, pero fueron la fuente de inspiración de nuestros
bardos criollos y a quienes debemos que se hayan escrito páginas hermosas en la
historia de nuestra música criolla.
EL CANTO CRIOLLO
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
El folklore costeño en el Perú tiene en la música criolla una gran
representación. En lo personal, me gusta escribir temas relacionados con
nuestra música criolla y sus representantes, dedicándole también alguna
inspiración que la resalte y que enseñe a otros a quererla y sentirla, como
aprendí a sentirla y cantarle a mi manera.
La música criolla se da al ritmo de guitarra, cajón y voces melodiosas que dan
vida, calor y salero a la jarana criolla. La música criolla no sólo es creación...
también es inspiración... una agradable sensación... y hasta una dulce
tentación... por que nace del corazón... y lleva mucha pasión.
Nací Criollo, en la Lima de mis Amores,
en un Callejón de un Solo Caño,
que recuerda a la Lima de Antaño,
a Rosa de América y San Martín de Porres.
Soy como El Plebeyo, barrioaltino,
y Cuando LLora mi Guitarra tiemblo de emoción,
siento Nostalgia Chalaca, recuerdo el Perú Campeón
y también al Barrio Bajopontino.
Recorrí la Lima Criolla y jaranera,
bailé con Anita, Mechita y Adela,
también con La Flor de la Canela,
la anticuchera y La Picaronera.
No olvido La Concheperla ni La Veguera,
tampoco que En Trujillo nació Dios,
Olvida que Dijiste Adiós,
Regresa para bailar hasta que me muera.
¡Qué lindo es mi Perú!
por ello le Canto a mi Tierra de Corazón,
a Mi Perú que tiene Aromas de Tradición
y al que digo ¡Cuenta conmigo, Perú!
Invoco Tu Nombre porque Soy Peruano,
al igual que El Cóndor Pasa, el Pisco y el cajón,
con su Toro Mata y el Arroz con Concolón,
al que Todos Vuelven tarde o temprano.
Esa es la Historia de mi Vida,
una especie de Sincera Confesión,
que la cuento con Grata Pasión
y con Alma, Corazón y Vida.
¡Viva el Perú y Sereno!
LA MÚSICA CRIOLLA
Autor: Darío Mejía
Melbourne, Australia
La música criolla está llena de historia
y también de mucha gloria,
tiene alma, sentimiento, corazón
y está adornada con mucha sazón.
Música que a todos encanta
y que sobre todo resalta
nuestras costumbres y tradiciones,
a través de sus canciones.
Música de Pinglo, El Maestro,
que nos enseñó a querer lo nuestro;
de la gran Chabuca Granda,
que la engrandeció como Dios manda.
Música que sin ser imperio ni religión,
tiene la grandiosa bendición
de tener una maravillosa reina, Jesús,
que ha brillado con propia luz.
Música que incita a cantar,
que nos hace bailar,
que alegra corazones
y despierta emociones.
Música que entretiene,
el tiempo nos detiene,
cuando con ella nos deleitamos,
hasta que no nos boten no nos vamos.
Música que con su letra nos culturiza,
con sus notas melodiosas nos humaniza,
nos recuerda a los bardos del ayer
y nos hace enorgullecer.
Música con sentimiento,
que aviva nuestro pensamiento,
con versos del alma y del corazón,
convertidos en hermosa canción.
Enseñemos a querer nuestra música criolla, enseñemos a amar todo lo nuestro,
que nuestra música forma parte de nuestra idiosincracia e identificación. Hay
que tener presente que incentivando la educación, los valores morales y el amor
por nuestra cultura, costumbres y tradiciones es una manera de sacar adelante al
Perú, puesto que estamos enseñando a amarlo.
El CANTO DE AMOR AL BARRIO
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
A través del vals, nuestros bardos criollos le dedicaron composiciones a su
barrio y las calles por donde solían transitar y jaranearse. Son varias las
canciones que calaron hondo en el pueblo, expresando cada una de ellas un gran
amor, cariño y mucho sentimiento por el barrio que lo vio nacer a uno, que lo
haya adoptado o simplemente que sea el lugar que uno solía frecuentar.
Abajo el Puente (Rímac), Barrios Altos, Monserrate y La Victoria formaban
"Los Cuatro Puntos Cardinales del Criollismo". Las jaranas que se
organizaban en cualquiera de aquellos reductos, donde imperaba la marinera, el
vals y la música negra, eran amenizadas por las "tiras" de criollos
de los diferentes barrios que se juntaban para armar jaranas de rompe y raja que
atraía la atención de todo el barrio local. Y como era de esperarse, en cada
uno de esos lugares donde se cultivó el criollismo no faltó alguna composición
que le
cantara al barrio, porque los criollos de antes, entre otras cosas, adoraban a
su barrio.
Barrios Altos
De todos esos cantos de amor al barrio, el que le hizo Felipe Pinglo a los
Barrios Altos con el vals "De vuelta al barrio" es el que más caló
en el pueblo por el sentimiento y nostalgia que despliega a través de la
hermosura de sus versos... "De nuevo al retornar al barrio que dejé, / la
Guardia Vieja de hoy / son los muchachos de ayer. / No existe ya el café, / ni
el criollo restaurant, / ni el italiano está / donde era su vender. / Ha muerto
doña Cruz / que juntito al solar se solía poner / a realizar su venta / al
atardecer de picantes y té. / Ya no hay los picarones / de la buena Isabel; /
todo, todo se ha ido, / los años al correr."
El historiador Jorge Basadre, en su Historia de la República del Perú, refiriéndose
al vals "De vuelta al barrio" de Felipe Pinglo, menciona lo siguiente:
" (...) es un canto de amor entrañable a los Barrios Altos y una expresión
de nostalgia del pasado".
No se equivocaba nuestro gran historiador ya que Pinglo, al regresar a su barrio
querido después de vivir un tiempo en La Victoria, le cantó a sus Barrios
Altos y a algunos de los personajes que identificaban a la Calle Mercedarias,
actual cuadra 10 del Jr. Ancash, que era donde quedaba el "Callejón del
Fondo" donde él solía
reunirse con sus amigos para cantar y tocar la guitarra... "Barrio de mi
ilusión, de ti yo me alejé, / pensando que al rodar no fuera el mundo cruel, /
la gloria de otros tiempos, procuro retomar; / el pendón de tu nombre,
orgulloso paseé. / Hoy de nuevo al llegar cansado de la lid, / a los nuevos
bohemios entrego mi pendón / para
que lo conserven y siempre hagan flamear, / celosos de su barrio y de su tradición.
"
Hay dos versiones sobre esa etapa de la vida de Pinglo en que dejó sus Barrios
Altos y se fue a vivir a La Victoria. Aurelio Collantes y Ricardo Miranda
Tarrillo sostienen que ello ocurrió entre 1921 y 1924, cuando Pinglo todavía
era soltero. Pero hay versiones, de gente que en vida conoció a Pinglo, que señalan
que ese alejamiento a La Victoria se produjo entre finales de la década de los
20's e inicios de los 30's y fue debido a una pelea que tuvo con su esposa
Hermelinda Rivera. Cualesquiera que haya sido la fecha en que se alejó de los
Barrios Altos, a su regreso, al barrio de sus amores, nos dejó una hermosa
composición que se sigue entonando hasta nuestros días, el vals "De
vuelta al barrio".
Aparte de Felipe Pinglo, otras grandes figuras de nuestro criollismo que también
nacieron en los Barrios Altos son: Guillermo Suárez Mandujano, Luis Dean,
Augusto Rojas LLerena, Samuel Joya, Ernesto Soto, Aurelio Collantes, Laureano
Martínez Smart, Alberto Condemarín Vásquez, Oscar Molina Peña, Nicanor
Casas, Montes y Manrique, Pablo Casas Padilla, Pedro Espinel y otros más.
Abajo el Puente
El Rímac, llamado también "Abajo el Puente", barrio que es bastión
del criollismo ha sido el barrio de grandes figuras de la música criolla, de
entre las cuales tenemos a Braulio Sancho Dávila, Alejandro Sáenz, Luciano
Huambachano, Augusto y Elías Ascuez Villanueva, Filomeno Ormeño, Manuel
Quintana Olivares "Canario Negro", Néstor Chocobar y muchos más.
Luciano Huambachano le dedicó varias composiciones al Rímac, pero de entre
ellas destaca el vals "Barrio bajopontino" mediante el cual no sólo
da a mostrar el amor que sentía por su barrio, sino que también lo describe,
al igual que nombra varias de sus calles... "Barrio bajopontino / de locas
mocedades, / de El Peral, El Molino, / de lejanas edades. / Viejo barrio de
vergel, / de poetas y cantores, / de pintores al pastel / y de guapos bebedores.
/ De Malambo, Las Leonas, / Pedregal, La Condesa, / de regias comilonas, / de
santos y
de sorpresas..."
Monserrate
Otro de los barrios pilares del criollismo ha sido el barrio de Monserrate.
Junto a los Barrios Altos y el Rímac (Abajo el Puente) eran una especie de
barrios hermanos con grandes cultores del criollismo que solían intercambiar
sus canciones, tragos y jaranas. Monserrate fue el barrio de Justo Arredondo,
Pedro Bocanegra (nacido en Chiclayo), los hermanos Govea, el dúo Salerno y
Gamarra, Juan Criado (nacido en el Callao) y muchos criollos que llegaban a
armar la jarana con su música, baile, trago y hasta que la voz se les ponga
ronca, como Luis De la Cuba (nacido en Arequipa). El vals
"Monserrate", con letra de Aurelio Collantes y música de Jorge Pérez
"El Carreta", le cantó a aquel barrio jaranero en el cual Collantes
dio numerosas cátedras sobre criollismo... "¡Barrio mío! al evocar tu
nombre / surgen de tus esquinas como sombras / los faites del pasado. / Y en la
luz de los faroles se dibujan... / floridas ventanas de reja, / maceteros de
criollas / que fueron la inspiración / de la cuarteta perdida / de mi primera
ilusión. / Monserrate, barrio añejo / donde naciera "La Alondra" /
que Bocanegra cantaba / allá en el viejo camal..."
La Victoria
Si muy bien fueron varias las casas de La Victoria donde se juntaron los
criollos de antaño, es el "Callejón del Buque", en la tercera cuadra
de la Avenida Luna Pizarro en La Victoria, el que se llegaría a convertir en
uno de los santuarios del criollismo. Dicho callejón fue testigo de jaranas
organizadas por las familias negras de esa zona y allí vivía la famosa
"Valentina". Por allí desfiló lo mejor del criollismo siendo uno de
sus asiduos asistentes nuestro siempre recordado Nicomedes Santa Cruz. En dicho
callejón nació el grupo "Perú Negro".
El gran compositor Adalberto Oré Lara le cantó a La Victoria y algunas de sus
glorias con su hermoso vals "¡Oh, Victoria!", que grabado por Los
Embajadores Criollos fue un éxito rotundo... "¡Oh, Victoria!,
trocito de cielo, / en tu suelo pasé mi niñez, / Mendocita y Luna Pizarro /
son testigos de mi juventud. / Tres reliquias
hermosas tú guardas: / Miguel Grau, Manco Cápac, allí están, / y el coloso
estadio que adorna / a esta noble y bella ciudad. / ¡Oh, Victoria!, tierra de
campeones, / que en Europa supieron triunfar: / Valdiviezo, el gran Villanueva,
/ dos estrellas del fútbol de ayer. / Don José María Lavalle / con su juego
hizo delirar, / Pedro Flecha y Bom Bom Coronado / a tu suelo hicieron
brillar."
Así eran las canciones que se componían en "Los Cuatro Puntos Cardinales
del Criollismo", donde se rendía culto al barrio. En la actualidad, y
desde hace años, se ha perdido bastante aquello, quizás, debido al desmesurado
crecimiento de la ciudad y a la falta de incentivo por parte de las autoridades
y los medios de prensa hacia nuestra música, salvo algunas excepciones que no
han perdido la fe ni el gusto por ella. No se dan cuenta, o quizás no quieren
saberlo, de que incentivando y promoviendo el amor por nuestra cultura y folklore en general, se enseña a amar no sólo lo nuestro sino también
al Perú.
El Maestro Pinglo, como prediciendo todo aquello, termina su vals "De
vuelta al barrio" con lo siguiente: "La vida en su misterio / me ha
dado una gran verdad: / los años que se fueron... / ésos no volverán".
NAVIDAD A LA PERUANA
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
EN EL CIELO SE ARMÓ LA JARANA
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
El 31 de Octubre se celebra el "Día de la Canción Criolla" y en el cielo
San Pedro con la Virgen María han armado el alboroto... han juntado a
nuestra Chabuca con Pinglo, Mario Cavagnaro, Aurelio Collantes y Gonzalo
Toledo para armar la jarana... "Pero Regresa..." cantan en coro y
convencen así a la "Morena de Oro", Lucha Reyes, para que agarre el
micro y deleite a todos con su voz sin igual. "Son tus risas
cristalinas, cual un coro de ocarinas..." empieza a entonar Lucha Reyes
y con ello logra que nuestra "Soberana", Eloísa Angulo, se haga presente
para deleitarlos con su voz maravillosa; uniéndose también Delia
Vallejos al coro celestial criollo.
"Guitarra llama a cajón,... cajón a la voz primera... Escuchen con
atención... ¡Aquí está la Marinera!...", se escucha de entre la gente y
es la voz de Don Nicomedes Santa Cruz, quien pide una demostración de
nuestra marinera para dar inicio a la fiesta.
Se forma un círculo entre la gente y es para hacer espacio a San Martín
de Porres quien pañuelo en mano está zapateando ya con Santa Rosa de
Lima al compás de una marinera limeña.
"¡Un momentito!", grita Don Manuel "Chato" Raygada... "no pueden empezar
una celebración peruana sin mí, ya que... Tengo el orgullo de ser
peruano y soy feliz de haber nacido en esta hermosa tierra del sol,
donde el indómito Inca, prefiriendo morir, legó a mi raza la gran
herencia de su valor...", y se sumó a la jarana.
"La jarana va a empezar al golpe de un buen cajón, salgan
todos a bailar y ajústense el pantalón... ¡Saca, cholo, chispas del
suelo, sí, agitando el blanco pañuelo, no!... Marinera de mi tierra,
como tú no hay nada igual, en costa, montaña y sierra, es la más
tradicional...", llega cantando y tocando la guitarra el Maestro Luis
Abelardo Núñez.
"Caitro" Soto, "Chocolate" Algendones, Eusebio Sirio "Pititi", el
"Gancho" Arciniega y Francisco Monserrate hacen retumbar los cajones;
lloran las guitarras y todos junto a Chabuca ya están entonando: "Del
puente a la alameda menudo pie la lleva por la vereda que se estremece,
al ritmo de su cadera… recogía la risa de la brisa del río y al viento
la lanzaba, del puente a la alameda…".
"En la jarana somos señores, hacemos flores con el cajón, y si se trata
de dar trompadas, también tenemos disposición...", se acercan cantando
los muchachos de "La Palizada" quienes no podían perderse la jarana....
"Pásame la agüilla, la agüilla, la agüilla, yo no te la paso cholito, ni
de raspadilla..." entonan Montes y Manrique, Padres del Criollismo.
Amparo Baluarte y Serafina Quinteras se encuentran deleitando a todos
con sus poemas hechos canción... cuando se escucha una voz que dice
"Llámame, búscame, quiéreme, bésame, es todo lo que te pide mi
corazón..." y se trata de Alicia Lizárraga, quien se une a la
celebración.
"No hay jarana criolla sin alguna canción del Maestro Pinglo",
pronuncia Niko Cisneros y Felipe Pinglo, guitarra en mano, se acerca
entonando "La noche cubre ya con su negro crespón, de la ciudad las
calles que cruzan las gentes con pausada acción; la luz artificial con
débil proyección propicia la penumbra que esconde en su sombra venganza
y traición...".
Se acerca una "Nube Gris" y en medio de ella se encuentra Eduardo
Márquez Talledo, quien con su guitarra llega a darle más brillo y
criollismo a la jarana peruana.
Doña Flora Tristán y Doña María Reiche sacan a bailar a Don Antonio
Raimondi, no nacieron en Perú, pero su corazón es tan peruano como el
Pisco, "El Cóndor Pasa" y el Cajón.
"Todos vuelven a la tierra en que nacieron, al embrujo incomparable de
su sol, todos vuelven al rincón donde vivieron, donde acaso floreció más
de un amor...", canta Don César Miró... es que todos, desde la lejanía,
con el corazón y el pensamiento, volvieron a cantarle a la tierra de sus
amores, sobre todo en esta fecha tan especial en que se celebra "El Día
de la Canción Criolla".
EL SABOR CRIOLLO
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
En una oportunidad en que entrevisté por teléfono al gran Oscar Avilés, me
mencionó que uno nace con el sabor criollo, ya que ello no se aprende. El
ingenio, la picardía y "chispa", que tenían los criollos de antaño, se ha ido
perdiendo con el tiempo debido a que no ha habido una adecuada difusión, fue lo
que me comentó la "Primera Guitarra del Perú".
Las palabras de una de las glorias vivientes de nuestro criollismo y digno
representante de esa definición, verdadera, de lo que es ser criollo, debe
hacernos meditar sobre la esencia del criollo y lo que lo identificaba, y sigue
identificando, para tratar de conservar esa especie de "don" que Dios le otorgó
a muchos peruanos al traerlos al mundo con ese sabor criollo.
El concepto, real, que se tenía del criollo en los tiempos de la colonia ha
variado tremendamente con el concepto que se tiene actualmente. Lo mismo ha
sucedido con el concepto de la palabra "cholo", que antes era despectivo, pero
que en la actualidad también sirve para llamar a alguien en forma cariñosa.
Tenemos como ejemplo al Cholo Sotil, el Cholo Luis Abanto Morales y el Cholo
Berrocal, a quienes, cuando nos referimos a ellos, en forma cariñosa se les
llama cholos. Los tiempos evolucionan y nuestro idioma no ha escapado a ello
puesto que ha evolucionado mucho también.
La definición sobre criollo que nos da la Real Academia de la Lengua es muy
genérica ya que el término criollo es utilizado en varios países. Dicha
definición ha variado muy poco con la que se tenía desde fines del siglo XVI. Es
por ello que al hablar del criollo en el Perú, debemos basarnos, mejor, en lo
que ello representó para nosotros en gran parte del siglo XX y que todavía se
mantiene entre muchos de los que se sienten criollos, porque ello es lo que
heredamos de nuestros padres y abuelos. Siendo también ello lo que nos dejaron
muchas glorias del criollismo, de las cuales tenemos todavía algunas con
nosotros para que podamos entender el verdadero significado de lo que es ser
criollo en el Perú.
El criollo verdadero es aquel educado, respetuoso, ingenioso, con la "chispa"
siempre presente y pícaro como nadie, a la vez. El criollo es el que no necesita
levantar la voz ni proferir groserías, insultos u ofensas para hacerse escuchar.
Es aquel que sabe ser culpable e inocente a la vez. Es quien puede hacer volar
la imaginación de las personas volviéndolas cómplices de sus picardías,
sin necesidad de expresar éstas directamente.
Criollo es ser alegre, coqueto y soñador; pero serlo con encanto, con gracia,
con ese toque de sabor y salero que contagia a los demás y hace soltar una
risa o un suspiro a las otras personas, dependiendo de quien se trate.
El criollo es servicial, pone el hombro cuando se le necesita, está con el amigo
en las buenas y las malas, sonríe con las ocurrencias y bromas de los demás y
también llora cuando la desgracia los golpea.
El criollo sabe saborear un buen Seviche, se deleita con una Papa a la Huancaína
o una Carapulcra, deja el plato limpio cuando degusta un Arroz con Pollo. Se
endulza la vida y el gusto con un
plato de picarones, se siente en el paraíso con una mazamorra morada y
puede morir tranquilo después de haber saboreado unos anticuchos.
Criollo es aquel que cuando escucha la guitarra y el cajón siente más al Perú
dentro de su corazón... es el que entona un vals con Alma, Corazón y Vida... el
que saca "pecho" por Mi Perú... aquel que goza y disfruta cuando La Flor de la
Canela derrama lisura y estremece las veredas al ritmo de sus caderas...
el que se jaranea así esté en un Callejón de un Solo Caño... el que sabe ser
humilde y sencillo como El Plebeyo... el que sube a la palma como el Palmero...
aquel que prende la vela pa' quemar el
Alcatraz... también el que al estar lejos y siente Nostalgia Chalaca se
toma una copa de Pisco con gusto... porque sabe que tarde o temprano Todos
Vuelven a la tierra en que nacieron.
Ese es el verdadero criollo, según mi parecer, aquel del que Oscar Avilés me
comentó con una ligera tristeza y añoranza, porque, lamentablemente, en los
últimos tiempos se ha tergiversado el concepto del criollo relacionándolo con la
"viveza". El verdadero criollo no tenía, ni tiene, eso de malo. La falta de
difusión de lo que significa, y se siente, ser un criollo es lo que ha hecho que
se vaya perdiendo esa esencia y orgullo de sentirse criollo; algo que
Avilés nos quiere hacer recuperar a través de sus palabras, estando en las manos
de nosotros el que las nuevas generaciones, si es que nacen con ese sabor
criollo, se sientan verdaderos criollos... y a mucha honra.
OCTUBRE MES DE TRADICIONES
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
No hay país en el
mundo que tenga tantas tradiciones juntas en un mes, como las tenemos en el mes
de octubre en el Perú.
Octubre, mes de tradiciones en el Perú, trae muchos recuerdos a mi mente. Este
mes se caracteriza por ser el mes del Señor de los Milagros, mes de toros, mes
de los turrones, de la mazamorra morada, de la canción criolla y también de los
terremotos. Esto último se debe a que, casualmente, han ocurrido algunos
terremotos en el mes de Octubre y por ser este mes muy significativo para los
peruanos, el temor popular empezó a relacionarlo como mes de terremotos.
Recuerdo que en el terremoto de Octubre del 74, me encontraba durmiendo cuando
empezó el terremoto. En ese entonces vivía en una quinta donde al fondo teníamos
un cuarto mis 3 hermanos y yo. El movimiento telúrico despertó a uno de mis
hermanos y a mí haciéndonos correr hacia la puerta, desde donde podíamos ver
como los demás vecinos y mis padres estaban en medio del patio de la quinta
llorando muy asustados. "Salgan del cuarto" nos gritaban... pero mi hermano y yo
no nos movíamos de la puerta... y no era porque estábamos petrificados de miedo,
sino porque estábamos tan sólo en calzoncillos.
La Procesión del Señor de los Milagros es una tradición y creencia religiosa
peruana de más
de 300 años. La imagen del Cristo de Pachacamilla es sacada en andas y la
procesión recorre las calles de Lima durante varios días en el mes de octubre,
siendo cientos de miles los que acompañan al Cristo Moreno, habiéndose
convertido en una de las manifestaciones religiosas más grandes del mundo.
Octubre es conocido también como el "Mes Morado" ya que, especialmente en la
ciudad de Lima, calles, casas y muchos lugares públicos son adornados con
banderas y pancartas de dicho color. Muchas personas se visten con hábitos de
color morado también, otros llevan una corbata o una cinta morada acompañada de
un detente en el pecho y las camisetas del Alianza Lima, uno de los equipos más
populares del Perú, se tiñen de morado durante todo el mes de octubre. Una vela
de color morado es prendida en muchas casas en señal de homenaje a nuestro
Cristo Moreno o Cristo de Pachacamilla.
Desde que tuve uso de razón hasta que me mudé de barrio pude apreciar la imagen
del Señor desde muy cerca, ya que el primer barrio popular que el Señor visitaba
en su recorrido anual era los Barrios Altos, en Lima, lugar donde nací. Si muy
bien el Señor no entraba a mi calle, al menos pasaba por la esquina y echando
una mirada de reojo hacia mi barrio me decía: "ya te vi... deja de hacer
diabluras".
La Plaza de Acho de Lima se viste de gala a fines de octubre ya que se da inicio
a la feria taurina más importante de Sudamérica, donde toreros de diversas
nacionalidades se disputan el Escapulario de Oro del Señor de los
Milagros. Entre orejas y rabos es el público el que decide, con pañuelo blanco
al aire, quien es el que ofreció la mejor faena en las tardes taurinas,
haciéndolo ganador de tan disputado
Escapulario.
No es que sea un taurófilo, pero de niño me alegraba mucho cuando llegaba la
temporada de toros. Es que mi antiguo barrio está ubicado a una distancia no muy
lejana de la Plaza de Acho y como casi nadie tenía carro en mi antiguo barrio,
entonces la calle se llenaba con los carros de los que asistían a las corridas
de toros. Recuerdo muy bien que a todo aquel que tenía carro le decía "Mister",
con tal de que me permitiera que le cuide el carro... esa fue la primera palabra
en inglés que aprendí.
¡Cómo olvidar el sabor de los turrones de Doña Pepa!... Exquisito manjar que fue
inventado por Doña Josefa Marmanillo, una mujer que vivía en un fundo algodonero
en el Valle de Cañete y a quien todos, cariñosamente, la llamaban con el
sobrenombre de "Doña Pepa". Ella era una esclava que fue libertada por sufrir de
una parálisis a los brazos y manos, pero que debido a su fe en el Cristo Morado
se sanó mientras le imploraba por ayuda. En agradecimiento al Señor, elaboró un
dulce muy delicioso al que todos en el Perú conocemos como el "Turrón de Doña
Pepa".
Un personaje de mi infancia viene a mi memoria: "El Moqueguano" o "Moque", como
también lo llamábamos en los Barrios Altos. Moque recorría los colegios de los
Barrios Altos vendiendo alfajores, y también turrones cuando llegaba octubre.
Moque cargaba sus alfajores en una caja de madera con asa que él mismo construyó
y allí estaba a la salida del colegio, vendiendo o cobrando a los que le fiaba.
Su clásica adivinanza era lo que atraía mucho a los escolares. Nunca pude
acertar la cantidad de monedas que cogía en su mano y que uno tenía que adivinar
para ganarse un alfajor gratis. Pienso que el Moqueguano es una tradición
olvidada ya que no se le ha hecho justicia en nombrarlo en las tradiciones
limeñas, como se ha nombrado al vendedor de Revolución Caliente o al Molientero.
En uno de mis viajes a Perú y visitando mi antiguo barrio, pude volver a ver
otra vez a Moque con su caminar rápido dirigiéndose, como siempre, a algún
colegio a esperar la salida de los escolares.
La mazamorra morada es un postre infaltable en toda mesa limeña durante el mes
de octubre. ¿Qué peruano no habrá comido alguna vez un combinado de arroz con
leche y mazamorra morada en "los agachados"?... Creo que eso forma parte de las
tradiciones limeñas y de una Lima
antigua y mazamorrera que cada vez se va modernizando más.
La historia de Lima conserva el nombre de una de sus más célebres mazamorreras:
"Ña Aguedita". Manuel Atanasio Fuentes, en 1866, contó que Ña Aguedita era una
de las tres fresqueras que, antaño, vendía en el Portal de Escribanos, en
la Plaza de Armas de Lima, y que era célebre por sus frescos, mazamorra y
champús. Por la mañana, Ña Aguedita vendía frescos, y por la noche vendía
mazamorra morada y champús de agrio y de leche. Durante las noches, era difícil
conseguir un asiento en las bancas donde se sentaban los comensales que buscaban
los sabrosos dulces de Ña Aguedita. Esas bancas recibían a lo más notable de la
población de Lima y a parejas de enamorados y matrimonios que a base de esos
deliciosos dulces conquistaban el paladar, y el corazón, del ser amado.
"Quiero, vida, que comprendas / que nuestro cariño / es tan puro como el alma /
de inocente niño; / que yo soy sólo de ti, / que tú eres para mí / la vida, la
luz y el amor"... Qué hermoso vals peruano de Erasmo Díaz, interpretado
por el Zambo Cavero, "Sincera Confesión".
Por ser octubre el mes de la canción criolla, me gusta recordar y escribirle a
mi Lima criolla y jaranera, especialmente al barrio donde nací y viví
muchos años. Los Barrios Altos de Lima, barrio antiguo, pilar del criollismo y
uno de los más tradicionales de Lima, era famoso por sus peñas y jaranas
criollas. En los Barrios Altos no faltaba una voz melodiosa que, al son de
alguna guitarra y un cajón, entonara los valses de Felipe Pinglo, Chabuca
Granda, Félix Pasache, Mario Cavagnaro o Augusto Polo Campos. Los viernes y
sábados eran netamente criollos en Los Barrios Altos, aunque cuando se trataba
de entonar un vals peruano, cualquier día de la semana era igualmente bueno.
Esos valses que hacen cantar y bailar a los árboles y las bancas de la Plaza de
Barranco y que los fines de semana despierta a nuestra Chabuca, llevándola a
bailar desde la Alameda hasta su Puente de los Suspiros.
Valses que llenaban el restaurante Rosita Ríos en el Rímac, la Peña Felipe
Pinglo en el Cercado de Lima, La Valentina en la Victoria o los Callejones de
las calles Suspiro, Las Carrozas, Mercedarias y Cinco Esquinas en los Barrios
Altos; lugares que eran los sitios predilectos de todo buen criollo, quien
después de unos tragos y escuchar unas canciones se volvía hasta músico
agarrando un par de cucharas y siguiendo el ritmo de las guitarras y el cajón
entonar a voz llena "Alma, Corazón y Vida", "Anita", "Cuando llora mi guitarra",
"El Huerto de mi Amada", "El Plebeyo", "Idolo", "Mechita", "Mi Perú", "Nuestro
Secreto", "Todos Vuelven" o esa especie de himno que tenemos los peruanos que se
llama "La Flor de la
Canela".
Valses de antaño, que se idolatran como si fuese devoción a la procesión del
Señor de los Milagros y que hacen bailar al Señor con la Virgen en su anda, ante
los "¡Olé!" de una Plaza de Acho rebozante de un público ávido de toros y
escapularios.
Valses que llevan el aroma de los picarones y los anticuchos de los puestos
ambulantes de las noches en el Rímac, La Victoria o los Barrios Altos y que
hacen que San Martín de Porres se quiera escapar de la iglesia para zapatear una
jarana con Santa Rosa de Lima.
Valses que llegan al alma y que tienen el gusto de la mazamorra morada y el
salero de la gente morena de La Victoria y el Rímac,
haciendo bailar al hombre como si fuese un "Caballero de Fina Estampa"...
llevándolo después a un "Rompe y Raja" con su pareja... refrescando el ambiente
como si fuese una "Brisa del Titicaca"... despertando la gracia y belleza de la
mujer limeña que hace que el hombre porfíe por ganar, como buen "Don
Porfirio"... terminando luego cantándolos a voz llena en el "Sachún".
Valses que nos hacen cantar... y una lágrima soltar, cuando se escuchan a
la distancia, ya que nos hacen recordar lo grande y maravilloso que es nuestro
Perú y sus tradiciones.
PINGLO Y LOS BARRIOS ALTOS
Autor: Darío
Mejía
Melbourne, Australia
Felipe Pinglo, el bardo inmortal, estaba viviendo los momentos más dramáticos de
su vida durante los primeros días del mes de mayo de 1936. Se encontraba
postrado en la cama de su casa de la Calle Penitencia en los Barrios Altos de
Lima y, enfermo como se hallaba, logró terminar su última composición que estaba
dedicada a su esposa Hermelinda Rivera, el vals "Hermelinda" que lo terminó el 6
de mayo de 1936.
Durante esos últimos días, Pinglo logró recuperar la guitarra con la cual
compuso las notas musicales de su primer vals, "Amelia", y muchas de sus grandes
creaciones, la cual había desaparecido durante una noche de jarana sin que sepa
más de ella por varios años. Quien una vez se llevó la guitarra de Pinglo la
dejó en un rincón de la casa que paraba llena de sus amistades que estaban
acompañándolo en sus últimos días de vida. Con ella, otra vez en sus manos,
Pinglo pudo terminar las notas de su último vals.
Muchas cosas deben haber pasado por la mente de Pinglo en aquellos últimos días.
Su mente debe haber viajado por los rincones de su barrio querido, Barrios
Altos. Barrio que lo vio nacer y donde vivió toda su vida, con excepción de una
corta temporada en que se fue a vivir a La Victoria, pero al regresar al barrio
de sus amores compone uno de los mejores cantos de amor al barrio, su vals "De
vuelta al barrio".
En cierta forma, la vida de nuestro bardo inmortal está ligada a la historia de
las calles de Barrios Altos, porque todos sus biógrafos, cuando mencionan las
calles por donde transcurrió la vida de Pinglo, señalan la denominación antigua
que tenía la ciudad de Lima y no la actual, que para la gran mayoría es
desconocida tanto en nombre como en historia: Colegio Real, Buena Muerte, El
Prado, Maravillas, Mercedarias, Naranjos, Penitencia, Rufas, San Ildefonso,
Trinitarias, etc.
Felipe Pinglo nació el 18 de julio de 1899 en la Calle del Prado No. 500. Dicha
calle es lo que actualmente comprende a la cuadra 13 y parte de la 14 del Jr.
Junín, Barrios Altos. En la actual cuadra 14 del Jr. Junín nació Felipe Pinglo
(Jr. Junín 1456), frente al Convento Nuestra Señora del Prado. Sin embargo,
cuando en 1861 se decide cambiar la antigua denominación de las calles de Lima y
adoptar la nomenclatura que tenemos hasta nuestros días, dicha calle no se
llamaba como "Calle del Prado" sino que se llamaba "Mascarón del Prado". Debido
a que existían ya otras calles que llevaban ese nombre de Mascarón (Calle del
Mascarón se llamaban dos calles, la que es la actual quinta cuadra del Jr.
Cusco y también la que es la actual séptima cuadra del Jr. Maynas), que
podía confundir a la gente, la empezaron a llamar, solamente, como "Calle del
Prado".
La Calle del Prado (Mascarón del Prado) debe su nombre al Convento Nuestra
Señora del Prado que queda en dicha calle y que fue fundado como Monasterio del
Prado por el Arzobispo Villagómez el 1 de setiembre de 1640.
Contigua a dicha calle esta la "Calle de Cinco Esquinas" que viene a ser lo que
actualmente es la parte final de la cuadra 14 del Jr. Junín (la cuadra 14 del
Jr. Junín comprende parte de la Calle del Prado y a la Calle de Cinco Esquinas).
Cinco Esquinas debe su nombre a que desde la época de la colonia son cinco las
calles que se interceptan al final de lo que actualmente es la cuadra 14 del Jr.
Junín: Calle de los Naranjos, Calle Barbones,
Calle Ancha (actual cuadra 15 del Jr.
Antonio Miró Quesada), Calle Sequión (llamada también Calle del Acequión,
era una calle extensa que comprende a las actuales seis cuadras de la Calle
Huari) y Calle de Cinco Esquinas.
Felipe Pinglo realizó sus primeros estudios, el jardín, en una escuelita en la
"Calle Barbones". Dicha calle es lo que en la actualidad viene a ser la cuadra
15 del Jr. Junín y está llena de historia ya que daba a la Portada de Barbones
de la antigua Muralla de Lima. Tanto la Portada de Barbones como la de
Maravillas vieron desfilar a las tropas del ejército en su ida y venida
del centro y sur del país, especialmente durante las batallas por la
independencia y la Guerra del Pacífico.
La Calle Barbones debe su nombre a que allí, a finales del siglo XVII, se
levantó el Convento de Betlemitas que pertenecía a la congregación de betlemitas
que llegó, de
Guatemala, al Perú en 1671 y que al ser elevados a Orden Religiosa por el
Papa Inocencio XI, por bula del 26 de marzo de 1687, deciden construir su
convento en Lima.
Pero dicho convento fue conocido por el
pueblo, desde su inicio, como "Convento de Barbones" ya que a los padres de
dicha orden religiosa se les conocía como "Padres Barbones". Según las reglas de
la orden de los betlemitas, les estaba prohibido afeitarse.
La primaria, Pinglo, la estudió en la Escuela Fiscal de los Naranjos en la
"Calle de los Naranjos". Dicha calle era larga y está localizada entre el actual
Jr. Huánuco y el cruce de Cinco Esquinas, comprendiendo a las actuales cuadras
12, 13 y 14 del Jr.
Antonio Miró
Quesada. Debe su nombre a la Capilla de los Naranjos que se fundó en esa
zona en 1750.
Para ir a su escuela, Pinglo, desde El Prado, debe haber subido hasta el cruce
de Cinco Esquinas y de allí doblado a los Naranjos. También cabe la posibilidad
de que haya bajado hasta la "Calle Manuel Morales" que conecta con los
Naranjos. Dicha calle, Manuel Morales, no existía en 1861, cuando se adoptó la
actual nomenclatura que tienen las calles de Lima. Debe haberse abierto a
finales del siglo XIX y por ello su nombre no tenía nada que ver con la
tradición con la cual el pueblo limeño solía bautizar a sus calles. El gobierno
local le puso ese nombre en homenaje al Doctor Manuel Morales, quien fue
Ministro de Relaciones Exteriores en dos ocasiones, 1859 y 1878.
La Calle Manuel Morales, actualmente llamada Matías Maestro, es una calle que
conecta el Jr. Junín con el Jr.
Antonio Miró Quesada y está, subiendo de la Iglesia del Carmen, al final
de la cuadra 11 del Jr. Junín, a su mano derecha. Allí quedaba el antiguo Teatro
Lima que pasó a ser cine y después un templo evangelista. Pinglo debe haber
visitado muchas veces el Teatro Lima de donde se sabe que se organizó allí, el 8
de mayo de 1926, un festival a beneficio del músico Nicolás Wetzell contándose
con la participación de Felipe Pinglo, el dúo Montes y Manrique, los hermanos
Vilela, Carlos Saco, Guillermo Acosta, Juan Araujo y otras figuras más del
criollismo de la época aquella.
En el número 114 de la Calle Manuel Morales, vivió y murió Alejandro Ayarza "Karamanduca".
También vivió allí, sus últimos años, Abelardo Gamarra "El Tunante", quien vivió
en el No. 109. Menciono que Abelardo Gamarra vivió sus últimos años en la Calle
Manuel Morales porque allí falleció, el 9 de julio de 1924, y también
debido a que encontré en el semanario Integridad, que dirigía Abelardo
Gamarra, un aviso en su edición del 22 de mayo de 1909 que decía: "Abelardo
Gamarra se ha trasladado del Barranco a Lima, Calle de Mapiri número 123". La
Calle de Mapiri era el nombre anterior que tenía el actual Jr. Miguel Aljovin y
su primera cuadra es el costado del Palacio de Justicia. El nombre antiguo de
dicha calle, antes de 1861, era "Calle San Juan Nepomuceno" y muy cerca de allí
estaba la Muralla de Lima con su Portada de Guadalupe. No existía en ese
entonces (1861) el actual Palacio de Justicia. Pero, como ironía de la
vida y quizás de la tradición, San Juan Nepomuceno es conocido como "El Mártir
del secreto de confesión" y, años más tarde, en esa calle se construiría
el Palacio de Justicia donde los que llegan allí tienen que dejar los secretos a
un lado y confesar sus pecados en forma pública. Me salí de los Barrios Altos
con esta pequeña historia, pero creo que valió la pena.
Uno de los clubes para los cuales Felipe Pinglo jugó fútbol fue el "Alfonso
Ugarte" que quedaba en la "Calle de San Ildefonso". Dicha calle es una cuadra
grande que viene a ser actualmente, en numeración, la primera y segunda
cuadra del Jr. Andahuaylas. En dicha calle vivió el General Andrés Avelino
Cáceres. Yo nací a la vuelta, en la "Calle Tigre", primera cuadra del actual Jr.
Ayacucho, pero acudía, a diario, al Mercado de San Ildefonso y a una
panadería que había en esa calle, la cual preparaba los mejores y más deliciosos
panes franceses que haya probado en mi vida.
Volviendo al nombre de la calle, debe su nombre a que allí quedaba el Convento
de San Ildefonso, el cual fue destruido a fines del siglo XVIII o inicios del
XIX (En unas estadísticas de Lima de 1839, ya se mencionaba que estaba
destruido). Dicho convento fue inicialmente un colegio, para estudio de los
religiosos de la orden de San Ildefonso, que se fundó en 1606 como Colegio de
San Ildefonso. Mediante bula del 13 de octubre de 1608, expedida por el Papa
Paulo V, se acordó que dicho colegio pasaría a denominarse Colegio y Universidad
Pontificia de San Ildefonso. Después, ampliaron el área que abarcaba y pasó a
convertirse en Convento de San Ildefonso. La parte del Convento ya no existe,
pero queda todavía en pie la parte que se utilizaba como el Colegio de San
Ildefonso y que ahora viene a ser la Escuela Nacional de Bellas Artes.
Debe mencionarse también de que el club Alfonso Ugarte solía entrenar y jugar en
las canchitas de Martinete que estaba muy cerca de San Ildefonso, por lo que
Pinglo debe haber jugado en esas canchitas donde años más tarde jugaban sólo los
valientes y que hasta ahora existen en el actual Jr. Amazonas, que también tiene
su historia por lo que nombraré algunas de sus calles antiguas que, infinidad de
veces, recorrí de niño y adolescente, donde también antiguamente se encontraba
una de las Portadas de la Muralla de Lima.
Como no existía, antiguamente, la primera cuadra de la Av. Abancay, el Convento
de
San Francisco llegaba hasta el actual Jr.
Ayacucho. La parte que corresponde al actual Jr. Amazonas entre la actual
Av. Abancay y el Jr.
Ayacucho, que viene a ser la segunda cuadra del Jr. Amazonas, se llamaba
"Calle Barranca". Su nombre se debe a que muy cerca, donde ahora se encuentra
una feria de libros, estaba una zona conocida como "La
Barranca", por encontrarse a varios metros de altura sobre el nivel del
río, y donde a mediados del siglo XVIII se construyeron allí varios callejones
que serían los "modelos" que tomaron los que se levantarían después en Lima.
La "Calle
Viterbo" era la que actualmente es la tercera cuadra del Jr. Amazonas.
Luego empieza la zona aquella conocida como "La
Barranca", en su actual intercepción con el Jr. Andahuaylas (Calle de San
Ildefonso), por lo que dicha calle tenía el nombre de "Calle Barranqueta" y
viene a ser la actual cuarta cuadra del Jr. Amazonas. En su esquina, donde
empieza la Feria de Libros actual, se construiría el Puente Balta a inicios del
siglo XX y, en esa misma esquina, estaba uno de los cines más antiguos de Lima,
el "Cinelandia", donde, por su cercanía al río Rímac, las ratas desfilaban en el
intermedio. Dicho cine fue destruido en la década del 70 del siglo XX.
Sigue la "Calle las Carrozas" que viene a ser lo que actualmente es, en
numeración, la primera parte de la cuadra 5 del Jr. Amazonas, entre el actual
Jr. Paruro y el Jr. Huanta. Muchos se extrañarán al ver el nombre de "Las
Carrozas" en el Jr. Amazonas y no en la primera cuadra del Jr. Huánuco, como se
conoce actualmente. Según las estadísticas y planos de Lima del siglo XIX, la
"Calle las Carrozas" era la que he mencionado en el actual Jr. Amazonas y la
primera cuadra del Jr. Huánuco se llamaba "Calle Sauces". Pero hay que tener
presente que era el pueblo quien muchas veces, sin ceremonias ni decretos,
bautizó a muchas calles por algún hecho curioso que haya ocurrido en ellas y fue
el pueblo el que, años más tarde, decidió rebautizar a la "Calle Sauces" como
"Calle las Carrozas".
Continuando por el actual Jr. Amazonas, se llegaba a la nombrada "Calle
Martinete" que viene a ser, actualmente, la segunda parte de la cuadra 5 del Jr.
Amazonas, entre el Jr. Huanta y el Jr. Huánuco. Allí se encuentran las
mencionadas canchitas de Martinete donde Pinglo debe haber jugado muchas veces
con sus compañeros del club Alfonso Ugarte. En su actual intercepción con el Jr.
Huánuco, donde empieza el Puente Huánuco, se encontraba la antigua Portada de
Martinete de la Muralla de Lima, por ello la importancia que tiene el Jr.
Amazonas en la historia de Lima y el que se escriba correctamente el nombre de
dicha zona "Martinete", ya que en las estadísticas de Lima que hicieron José
María Córdoba y Urrutia en 1839 y Manuel Atanasio Fuentes en 1858, ellos lo
escribieron de esa manera. Sin embargo, he leído que últimamente algunas
publicaciones, al momento de hablar sobre esa zona, lo escriben como Martinetti.
Pinglo realizó sus estudios secundarios en el Colegio Guadalupe, por lo que para
ir a su colegio tenía que bajar por todo el Jr. Junín. Dicho jirón junto al Jr.
Ancash son los que más debe haber recorrido Pinglo ya que él hizo su reducto en
el Callejón del Fondo de la Calle Mercedarias, actual Jr. Ancash, y cuando se
casó con Hermelinda Rivera se fueron a vivir a la "Calle Penitencia" (donde
falleció), una calle extensa que actualmente, en numeración, viene a ser la
primera, segunda y tercera cuadra del Jr. Paruro. Dicha calle se intercepta con
el Jr. Ancash, al igual que la "Calle Rufas", paralela a Penitencia, que fue
donde vivía Hermelinda Rivera cuando Pinglo la conoció el 24 de mayo de 1925. La
Calle Rufas es una cuadra grande que viene a ser actualmente, en
numeración, la primera, segunda y tercera cuadra del Jr. Huanta, entre el Jr.
Amazonas y el Jr. Ancash.
Felipe Pinglo, en junio de 1919, compuso el vals "Leonidas Yerovi" para
honrar la memoria del escritor y poeta Leonidas Yerovi, quien nació el 9 de
setiembre de 1881 en la "Calle Bravo". Dicha calle era una cuadra larga
que abarcaba a las actuales cuadras 2, 3, 4 y 5 de la Av. Sebastián Lorente (ex
Av. De los Incas).
Se debe también nombrar al barrio chino que fue donde Felipe Pinglo se
inspiró su vals "Sueños de Opio", especialmente en la "Calle Capón". Al
respecto, debo señalar que muchos están equivocados con el origen del nombre de
esta calle, mayormente los chinos, ya que no debe su nombre a algún chino o
palabra china.
Existe un mito o "cuento chino" con respecto al origen del nombre de la Calle
Capón, del cual conté anteriormente su verdadero origen. Los chinos han tratado
de hacer creer que el origen del nombre de la calle aquella se debe a ellos y,
en octubre de 2005, a raíz de que se conmemoraron 150 años de haberse los chinos
establecido en Lima, la versión de los chinos fue recogida por varios medios de
prensa, que no se tomaron la molestia de investigar.
Los primeros inmigrantes chinos llegaron al Perú en 1849 a trabajar en haciendas
que no estaban en Lima. En 1855 empiezan los chinos a ubicarse en Lima,
especialmente en la Calle Capón que era una cuadra grande. La versión que
cuentan los chinos es que la Calle Capón debe su nombre a que en dicha calle se
mataban a los animales para consumo, capándolos a algunos de ellos, siendo los
chinos los que se dedicaban a este oficio. Dicha versión, sobre el origen
del nombre de la Calle Capón, es solamente un mito o "cuento chino", porque la
calle aquella ya se llamaba Capón desde el siglo XVII. Manuel Atanasio Fuentes
en su "Estadística General de Lima", de 1858, señala a la Calle Capón la cual
aparece también en el plano de Lima de dicho año. También se puede revisar la
obra de José María Córdoba y Urrutia: "Estadística histórica, geográfica,
industrial y comercial del Departamento de Lima", 1839, que fue impresa cuando
los chinos, estando todavía en su tierra, ni siquiera sabían que existía
el Perú. Hay documentos más antiguos donde figura el nombre de la Calle Capón.
En el siglo XVII vivió en dicha calle un sacerdote de nombre Manuel Loayza quien
tenía como apodo "Capón", así que desde el siglo XVII, 200 años antes de que
llegara el primer chino al Perú, esa calle se conoció con el apodo del
mencionado sacerdote. La Calle Capón, en el actual Jr. Ucayali, era también una
cuadra grande que abarcaba desde el actual Jr.
Ayacucho hasta el Jr. Paruro; lo que significa que comprendía a las
actuales sexta y séptima cuadras del Jr. Ucayali. Sin embargo, hoy en día llaman
solamente Calle Capón, por desconocimiento, a la parte comprendida entre el Jr.
Andahuaylas y el Jr. Paruro, que vendría a ser la séptima cuadra del Jr.
Ucayali.
Pinglo debe haber visitado los lugares donde nacieron y vivieron grandes figuras
de nuestras letras como nuestro tradicionista Ricardo Palma quien nació en la
Calle Puno, actual tercera cuadra del Jr.
Ayacucho, en un solar que todavía existe y tiene una placa señalando que
allí nació nuestro ilustre literato. Manuel Ascencio Segura nació en la Calle
Mestas, actual cuadra 10 del Jr. Huanta. César Vallejo vivió en la Calle Acequia
de Islas No. 425, actual séptima cuadra del Jr. Huánuco. En dicha calle nació
Nicomedes Santa Cruz Aparicio el 15 de setiembre de 1870, padre de Victoria,
Nicomedes, César, Rafael, Rosalina, Pedro, Octavio, Fernando, Jorge y Consuelo
Santa Cruz. Antonio Raimondi también vivió en los Barrios Altos, pero lo
nombraré más adelante.
Felipe Pinglo debe haber recorrido todo los Barrios Altos, por lo que nombrar
todas sus calles ocuparía, fácilmente, muchísimas páginas. Por ello, falta de
espacio y tiempo, es que en otra oportunidad continuaré recorriendo y contando,
junto al Maestro Pinglo, solamente sobre las calles del Jr. Junín y el Jr.
Ancash, en lo que corresponde a los Barrios Altos, ya que, pienso, son las que
el Maestro debe haber recorrido más en su vida. Sin contar que dichos jirones
son considerados como corredores turísticos de los Barrios Altos, debido a la
enorme riqueza arquitectónica, cultural e histórica que encierran sus
construcciones y calles.