PREGONES

LIMA

DANZAS

Derechos Reservados ® Copyright 1986, Taller de Danzas Folklóricas TODAS LAS SANGRES. Todos los derechos de las imágenes aquí registradas están reservadas y  protegidas por las leyes de derechos de autor y sólo pueden ser vistas en el monitor de su computadora u ordenador. No está permitido su uso o copiado sin autorización escrita de la institución y el pago correspondiente de los derechos de uso de las imágenes o textos. Informes: (511) 4713827, Correspondencia: Mello Franco 922, Jesús María, Lima 11, Perú

"A las seis es la lechera / y a las siete la tisanera, catay, / a las ocho el bizcocho, chumay, / a las nueve el sanguito, compay. / A las diez los jazmines, sí; / muchachita, ¿no hueles ya? / a las once la chicha, catay, / a las doce el sereno, chumay, / ¡Ave María Purísima! / ¡Viva el Perú y Sereno!"... versos con los que Alicia
Maguiña evoca a los pregones en su vals "Viva el Perú y Sereno".

Los pregones son los gritos, cantos o frases que vociferan los vendedores en la calle anunciando su mercadería. Pero, antiguamente, no sólo los vendedores eran pregoneros sino que, según Don Ricardo
Palma, a partir de las diez de la noche el sereno anunciaba la hora cada sesenta minutos hasta que amanecía y la lechera anunciaba, con su pregón, que ya eran las seis de la mañana...

                            Leche purita
                            leche sabrosa
                            de la barrosa
                            de la vaquita
                            ¡jazmín y rosa!

                            Leche purita
                            de chocolate
                            bate que bate
                            pura espumitas.

                            Bien especita
                            leche cocida
                            en la medida
                            bien colmadita
                            ¡Leche purita!


Don Ricardo Palma, nuestro ilustre tradicionista, fue quien nos relató los pregones en forma más detallada, hora por hora, en su obra "Tradiciones Peruanas". Habían algunos vendedores que coincidian a la misma hora, lo cual también fue relatado por el tradicionista.

En la actualidad, de los pregoneros de antes sólo quedan la tamalera, el humitero y el vendedor de revolución caliente manteniendo la tradición de antaño. Aunque es muy raro ver a estos tradicionales vendedores ofrecer sus productos con la gracia que solían hacerlo años antes.

En uno de mis viajes al Perú, después de una diversión "sana" que tuve un día sábado y que me hizo llegar a las seis de la mañana a descansar a la casa de mis padres. Acababa de entregarme a los brazos de Morfeo cuando escucho un grito fuerte que decía: "Tamales, ricos tamales para el desayuno... compre los ricos tamales". Eran recién las ocho de la mañana del día domingo y el grito aquel de la morena que ofrecía sus tamales me despertó. Parece que la morena aquella no había leído las Tradiciones Peruanas de Don Ricardo Palma, donde nuestro tradicionista contaba que la tamalera pasa a las diez de la mañana. Es que realmente ya no es como era antes porque hasta el bello canto, que solía tener, ha sido cambiado por uno simple.


Como ya me habían despertado, me dirigí a la cocina a tomar desayuno con mis padres y hermanos que suelen llegar a tomar desayuno a la casa de mis padres los días domingo. Mi madre estaba un poco molesta
porque me habían despertado, pero le dije que no se preocupe que más bien ese pregón me hacía recordar los tiempos en que vivíamos en los Barrios Altos, donde pudimos gozar de algunos de los verdaderos pregoneros que todavía existían.

El humitero solía dar un espectáculo de canto y baile cuando ofrecía sus humitas. Los humiteros llegaban en grupo de por lo menos cinco personas, entre músicos y bailarines. Unos tocaban el cajón y las tumbas, cantando al mismo tiempo, y otros eran los bailarines que hasta vestimenta apropiada tenían. Recuerdo que cuando ellos solían llegar a mi antiguo barrio, toda la gente salía de sus casas para disfrutar del bello espectáculo que ofrecían los humiteros. Luego de sus bailes y cantos procedían a ofrecer sus humitas a la gente que se había acercado a verlos, que normalmente era numerosa porque los humiteros ofrecían un espectáculo digno de cualquier teatro. Todavía se les puede ver por los Barrios Altos, el Rímac y, rara vez, en
otros distritos.
                            " Revolución caliente,
                            música para los dientes,
                            azúcar, clavo y canela
                            para rechinar las muelas...
                            Revolución... "

Aquel es el estribillo que suele cantar el vendedor de revolución caliente en las noches limeñas, pero que está casi desaparecido ya que, aparte de los Barrios Altos, es muy raro verlo en otros distritos en la actualidad. La "Revolución Caliente" es una especie de galleta pequeña, en cubos, bien tostada y crepitante que los vendedores ambulantes, en su mayoría de raza negra, la ofrecían pregonando.


Muchos años atrás, era común ver por las noches a un personaje que agitando su lámpara en una mano y cargando un costal con "Revolución Caliente" a la espalda, recorría las calles de Lima. Don Ricardo
Palma menciona que a las cinco de la tarde solía chillar el vendedor de karamanduca.

Según el "Glosario de Peruanismos" del Padre Rubén Vargas Ugarte, publicado en 1953, "Caramanduca" es el nombre verdadero de esa galleta, popularmente conocida como "Revolución Caliente". Nuestro
tradicionista la llamó "Karamanduca" y, casualmente, "Karamanduca" fue el seudónimo con el que se conoció a Alejandro Ayarza por ser un tipo pequeño y gordito que causaba "revolución caliente" en las
noches limeñas. Y es que aparte de cantor y gran bailarín, era también mujeriego y bebedor... alguien que vivió para jaranear. "Karamanduca" era amigo y compañero de armas de Augusto Paz y José Ezeta con quienes integraba la famosa "Palizada", grupo de niños bien que se portaban mal, que ha dejado muchas páginas escritas en el criollismo limeño, y también muchas travesuras.

Los Pregones de Lima que llamaron tanto la atención de nuestros padres, abuelos y antepasados, fueron desapareciendo con el correr de los años y la modernidad. Al menos, nos quedan las pinturas de Pancho
Fierro que nos lo recuerdan, así como también los gratos relatos, de esa bella tradición limeña, que nos dejaron tanto Don Ricardo Palma, José Gálvez, Manuel Atanasio Fuentes, Carlos Prince, como otros
escritores y compositores que amaron al Perú y su tradición. 

Dario Mejia
Melbourne, Australia

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